Manzanares el Real es un bonito municipio de la sierra madrileña, que cuenta con uno de los castillos mejores conservados de la comunidad. A sus pies se extiende el Embalse de Santillana, entorno que reúne gran variedad de avifauna, y no muy lejos de allí, La Pedriza, zona de escalada, senderismo y un entorno natural plagado de vida. El plan inicial era ir a La Pedriza con mis hermanos en busca de cabras, pero, tras explorarla superficialmente sin mucho éxito, decidimos probar suerte en el embalse.
De camino, nos encontramos con varios pájaros pequeños, como este petirrojo europeo (Erithacus rubecula) que parecía estar posando para nosotros tranquilamente sobre su poste.
Quiero aprovechar la ocasión para publicar unas fotos que ya tenía de estos bichillos y que creo que se quedaron sin ver la luz en su momento. Las dos siguientes son de finales de septiembre en un parque de Alcalá de Henares.
Pero no nos desviemos y volvamos a Manzanares. Allí pudimos ver también un colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).
Por los colores, diría que estamos frente a una hembra.
Llegando ya a la zona del embalse, empezamos a ver cosas más grandes, como esta garceta común (Egretta garzetta).
Me resultan muy elegantes estas aves, con su inmaculada estampa surcando el azul del cielo.
También disfrutamos de nuevo de la presencia del ganso del Nilo (Alopochen aegyptiaca).
A diferencia de la solitaria pareja que vimos en la Laguna del Campillo, aquí me sorprendió ver cómo se movían en una gran bandada (aunque no tengo buenas fotos del grupo).
El somormujo lavanco (Podiceps cristatus) para mi es un animal cuyo aspecto me resulta muy exótico. Aquí también se encontraba en gran número y, aunque no se acercaba mucho, se le podía fotografiar a lo lejos. Al menos hasta que se zambullía, lo cual parecía hacer con frecuencia, no sé si para pescar, o para esquivar a los fotógrafos.
Pero la protagonista del día, sin duda, fue la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus).
A estas las hemos visto hace mucho, por cientos, cuando aún estaba abierto el vertedero de Alcalá. La población de Manzanares es mucho más modesta, pero están acostumbradas a los pescadores y vuelan relativamente cerca, permitiendo fotografiarlas con facilidad.
Y ya, cuando nos íbamos, nos aguardaba una última sorpresa: un busardo ratonero (Buteo buteo).
Es el primero de estos que veo (o, al menos, que identifico). En primera instancia y para ojos inexpertos, como los míos, podría confundirse con un milano, pero fijándose uno mejor ve diferencias. Su cola no tiene forma de "V" su complexión es más robusta y a mi me parece que es más cabezón.
Una salida para fotografiar cabras que acabó convirtiéndose en una sesión de aves acuáticas, y toda una experiencia compartiendo esta afición con mis hermanos.













































