Mañana de calor en
Alcalá de Henares, y nuestro paseillo nos depara interesantes invitados a lo largo del curso del río. Destacan por su abundancia los
patiblancos (
Platycnemis latipes), del suborden de los
caballitos del diablo (zigópteros). Abrimos con sus desorbitados ojos este
post.
Su nombre viene una
una leyenda cántabra, en la que unos diablos montaban una versión gigante de estos seres, que en realidad eran almas atormentadas de humanos que cometieron algún pecado en vida. Hoy en día podemos verles con su peculiar vuelo a trompicones invadiendo las zonas cercanas a los ríos.
Al igual que la semana pasada, unas flores azules, con polen en forma de bolitas blancas, atraían de manera frenética a las abejas (
Lasioglossum leucozonium).
De movimientos rápidos, es difícil pillarlas al no permanecer demasiado tiempo en la misma flor
Las mariposas no son mi fuerte: suelen ser bastante esquivas, y con el equipo que tengo actualmente, es necesario que me acerque extremadamente al insecto para fotografiarlo, lo que suele provocar que éste salga huyendo, sobre todo si tiene alas. Pese a ello, hoy os traigo una que estaba bastante tranquilita.
Mi experiencia dice que para identificarla bien hay que sacarla una foto desde más lejos, para ver el patrón de colores de sus alas. Sin embargo, en este caso sólo tenemos su retrato en primer plano.
Por los colores me aventuraría a decir que se trata de una mariposa nacarada (Argynnis paphia), pero sin ver el patrón de sus alas, no estoy seguro de ello. Creo que podría tratarse de una
Colias croceus, como bien apunta mi buena amiga
Jedena.
Este insecto de gran tamaño es también bastante común en esta zona del río.
Pasaremos a unos grandes conocidos: los dípteros. Dentro de estos, hay una familia con aspecto similar a algunos himenópteros: se trata de los
sírfidos.
Una peculiar mosca de ojos mitad rojos, mitad negros, se hace hueco entre las anteriores conocidas. Aún no me ha sido posible identificarla.
Este simpático coleóptero jugaba a hacerse el muerto como mecanismo de defensa. Ante un ataque, se ponía panza arriba y se queda inmóvil. Un tiempo después, cuando se sintiera seguro, se tambaleaba torpemente para volver a su posición normal y seguir su camino.
Y hasta aquí la entrada de hoy. Más, ¡muy pronto!