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domingo, 20 de abril de 2014

¿Cómo medir bichos en macrofotografía?

Sí, señores, el tamaño importa. Y es que en lo que respecta a la observación y estudio de la fauna local, no es lo mismo encontrarse con un pequeño saltícido de unos pocos milímetros que encontrarse con una tarántula enorme del nuevo continente. Por eso hoy vamos a ver cómo medir bichejos sin necesidad de capturarlos o de estar con una regla detrás de ellos.

El "truco" está en calibrar nuestro equipo fotográfico y siempre disparar en las mismas condiciones. La primera pregunta que nos surge es: ¿qué defino como "condición estándar" para hacer mis fotografías? Lo importante es que el aumento sea siempre el mismo (para que no varíen nuestras mediciones), así que pensemos de qué depende el aumento.

La distancia al objeto. Contra más cerca estemos de un objeto, más grande lo vemos. Si miramos a nuestras manos, y a las montañas del horizonte, veremos más grandes a las primeras, cuando sabemos que no es el caso. Parece obvio que si queremos ver algo más grande, deberemos acercarnos más a ello, pero el problema es que todo equipo fotográfico tiene una distancia mínima de enfoque. Más cerca de esa distancia, siempre veremos todo borroso. Es justo en esa distancia (máxima cercanía) donde conseguiremos el máximo aumento de un objeto enfocado.

La distancia focal. La focal es lo que vulgarmente llamamos "zoom" en una cámara compacta. Es una característica del sistema óptico de nuestro objetivo que determina la inclinación de los rayos de luz cuando lo atraviesan. Pueden ser fijas (por ejemplo, un objetivo de 90mm, siempre tiene 90mm de focal), o de tipo "zoom" (el TAMRON 70-300mm permite pasar de forma continua desde los 70mm a los 300mm, punto en el cual conseguimos el máximo acercamiento).

Básicamente llegamos a la conclusión de que si disparamos siempre a la misma distancia de un objeto enfocado con la misma focal, obtenemos el mismo aumento. Esa será nuestra situación estándar. En mi caso, disparo con un 90mm, con 68mm de tubos de extensión que modifican el punto de mínimo enfoque a unos 10cm del objetivo, que es a la distancia a la que intento disparar siempre.

El "plano objeto" es la zona del espacio fotografiado que forma imagen nítida en el "plano imagen" (donde está situado el sensor de la cámara). Matemáticamente, en óptica geométrica paraxial, se trata de un plano perpendicular al eje óptico situado a cierta distancia fija, determinada por la focal del sistema. Se suele definir un intervalo de tolerancia, en el que las zonas colindantes a este plano también se pueden asumir como "enfocadas" (es lo que se conoce como "profundidad de campo"). En algunos casos este intervalo puede extenderse hasta el infinito (ver "distancia hiperfocal"), pero en macrofotografía, éste área suele ser extremadamente pequeña.

En macrofotografía la profundidad de campo es, por lo general, ínfima. Esto significa que sólo un pequeño plano (el plano objeto), perpendicular al eje óptico, está aceptablemente enfocado (ver imagen de arriba). Es, por tanto, una buena forma de medir distancias: si colocamos el anillo de enfoque a la distancia mínima, y nos acercamos con la cámara hasta ver algo enfocado, la parte enfocada estará siempre a la misma distancia de la cámara.

Ya hemos definido nuestras condiciones estándar de disparo. Ahora hay que calibrar el equipo. Para ello, como ya vimos en Astaroth's Photography Blog, basta con sacar una foto a una regla con las condiciones estándar que hayamos definido anteriormente.

Fotografía (escalada) de una regla graduada en milímetros en mis condiciones estándar de fotografía de insectos y arácnidos: objetivo TAMRON de focal de 90mm, con 68mm de tubos de extensión, a la mínima distancia de enfoque que permite dicho sistema.

Dada esta foto, podemos sacar una densidad del tipo "milímetros por pixel". Por ejemplo, imaginemos (que no es el caso), que entre dos rallas largas consecutivas (5mm) de nuestra regla, hay 100px, nuestra relación sería "0'05 mm/px". Si medimos una distancia de 10px en una fotografía realizada en las mismas condiciones, sabremos que esa distancia mediría 0'5mm.

Por último, estamos en condiciones de medir. Sacamos una foto de un bicho en las mismas condiciones que hemos definido como "estándar". En estas condiciones, el tamaño de los objetos en el plano objeto enfocado serán iguales. Es decir, lo que esté desenfocado estará más cerca o más lejos de la cámara, y por tanto se verá más grande o más pequeño (respectivamente) que nuestra regla (que está enfocada y, por tanto, en el plano objeto). Sin embargo, lo que esté enfocado en nuestra foto de naturaleza salvaje estará en el plano objeto, y por tanto a la misma distancia que nuestra regla. Como hemos realizado la foto con el mismo equipo, la regla directamente nos dará el tamaño de lo que hayamos fotografiado, o dicho de otra manera, contando los píxeles del bicho, y multiplicando por nuestra relación "mm/px", sacaremos los milímetros de nuestra pequeña bestia.

Comparación directa de la fotografía de la regla con la del animal a la misma escala

Medida en dos pasos. Primero se determinó el tamaño de un fragmento del cuerpo midiendo los píxeles y multiplicando por la relación "milímetros por pixel", y después se comparó ese fragmento con el cuerpo entero para estimar la longitud total en milímetros.

De esta manera pudimos estimar con bastante precisión las longitudes de algunos de los visitantes de este blog, como los que aparecen más arriba.

Se trata de un método de medición no intrusiva y de una precisión bastante aceptable (debido a que las estrechas profundidades de campo en este tipo de fotografía dan una estimación muy precisa de la distancia al objeto y que la alta resolución de los sensores fotográficos que utilizamos normalmente permiten una partición del espacio medido realmente fina).

Sólo remarcar que estas medidas sólo tienen validez cuando toda la zona que queramos medir esté exactamente a la misma distancia de  nuestra cámara. Es muy común no hacer una foto en perfecto perfil, sino utilizando ángulos medios (disparando a 45º, por ejemplo). En este caso, tendremos que el cuerpo del bicho no está siempre a la misma distancia (y esto lo notaremos porque habrá zonas enfocadas, y otras que no lo estarán).

Ejemplo de un saltícido que no está colocado de perfil. En esta posición, es difícil medir, puesto que los ojos están en un plano distinto al de sus patas traseras (y eso se hace evidente por el desenfoque de las mismas). Solo podemos medir distancias perpendiculares al eje óptico (horizontales o verticales), pero para ello el área a medir debe estar alineada con estos ejes.

En dichos casos, la medida sólo tendrá un valor orientativo.

domingo, 5 de junio de 2011

El Código Ético del Fotógrafo de Naturaleza

Hace tiempo leí en Xataka Foto (mi mayor fuente de referencia sobre fotografía, una página totalmente recomendable para todos los interesados en este arte) el código ético del fotógrafo de naturaleza, publicado originalmente por la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza (AEFONA).

La AEFONA, como su nombre indica, es una asociación de fotógrafos profesionales y aficionados unidos por su pasión hacia la naturaleza, lo que incluye a todos los dedicados a la fotografía paisajística natural, a la fotografía de plantas y a la fotografía de animales en libertad (objetivo de esta página) entre otras categorías.

Debido a que  compartimos un mismo fin: la fotografía de elementos de la naturaleza bajo el respeto, me ha parecido importante que cite aquí las 15 normas que todo fotógrafo de naturaleza debería tener presentes:

Código Ético del Fotógrafo de Naturaleza 
  • La seguridad del sujeto y la conservación de su entorno son siempre más importantes que la obtención de su fotografía.
  •  Hay que documentarse ampliamente sobre la biología y el comportamiento de las especies a fotografiar, con el fin de prevenir actuaciones improcedentes. Asimismo, adquirir también los conocimientos técnicos necesarios para abordar con seguridad la fotografía de seres vivos en cada situación que se presente.
  • Solicitar los permisos necesarios a las autoridades competentes para fotografiar especies y enclaves que lo requieran por ley, y si los terrenos son privados, también a sus propietarios. Hay que ser respetuoso con el modo de vida de las personas que viven y trabajan en el medio natural.
  • Para fotografiar fauna, se debe trabajar preferentemente con ejemplares libres y salvajes en su medio natural, sin alterar su normal comportamiento. Hay que evitar las situaciones delicadas como animales incubando o con crías recién nacidas, especialmente en condiciones meteorológicas desfavorables, (frío, lluvia, sol directo…). Si las condiciones permiten el trabajo fotográfico habrá que tomar las máximas precauciones, desistiendo si las crías corren algún peligro.
  • Se evitará en lo posible el traslado de especies para su fotografía en estudio. Se retornarán a su lugar de origen, sin daño alguno, y en el plazo más breve posible, aquellos especímenes que, excepcionalmente, hayan sido tomados de su hábitat, quedando excluidos aquellos que están protegidos por la ley si no se dispone del permiso de las autoridades competentes.
  • Para fotografiar flora, hay que trabajar preferentemente en el campo, evitando arrancar total o parcialmente las especies, quedando excluidas de esta consideración las especies protegidas.
  • No debemos rehuir informar que una fotografía ha sido realizada en condiciones controladas. Las fotos en zoológicos, centros de fauna y similares, pueden suponer una mayor tranquilidad para las especies más escasas y vulnerables.
  • Evitar el corte de ramas y vegetación para camuflar los escondites (hide) que se emplean para la fotografía de fauna salvaje, utilizando preferentemente redes de hojas artificiales o en su defecto ramas muertas y vegetación seca.
  • El camuflaje natural de un nido, manipulado para una sesión fotográfica, debe ser restaurado a su término. Las ramas se atarán mejor que cortarán y, por supuesto, nunca se dejará expuesto el nido a depredadores, a otras personas o a las inclemencias del tiempo.
  • Evitar manipular cualquier elemento mineral o arqueológico de modo que pudiera alterarse irremediablemente la integridad de una formación geológica o paleontológica.
  • Pasar desapercibidos siempre durante nuestro trabajo de campo, no atrayendo la atención del público o de un depredador. No revelar la localización de especies raras o amenazadas, salvo a investigadores acreditados y administraciones competentes que contribuyan a su protección.
  • Hay que mantener siempre limpio el lugar de nuestro trabajo de campo, eliminando también cualquier huella de nuestra actividad.
  • El fotógrafo de naturaleza que trabaje fuera de su país debe actuar con el mismo cuidado y responsabilidad que si estuviera en el suyo propio.
  • Informar a las autoridades de cualquier infracción que observemos contra la Naturaleza, incluidas las actuaciones al margen de la ley que pudieran realizar otros fotógrafos.
  • Colaborar con otros compañeros para mejorar las condiciones de trabajo en la Naturaleza, divulgando al mismo tiempo el presente código ético entre todos aquellos que lo desconozcan.

Yo, Astaroth (O.R.G.), como webmaster de La Ventana Salvaje y fotógrafo aficionado de naturaleza, me comprometo a seguir estas normas tanto en mi trabajo de campo en todas mis salidas, como en cada una de mis publicaciones en este blog.

Y ya que estamos declarando nuestras buenas intenciones en este marco sobre "ética profesional", añadiré unos cuantos de puntos específicos de La Ventana Salvaje que personalmente deseo cumplir en las publicaciones que haga en esta página. Algunos vienen sugeridos en el código anterior, pero quiero ser totalmente explícito con ellos.

  • Compromiso de revelado natural: En fotografía digital existe un extenso debate sobre la difusa frontera entre lo que es y no es edición "ilegítima" de una imagen. En los artículos de animales, en los cuales lo importante es mostrar al animal tal y como es, con objetividad, me comprometo a realizar un "revelado" lo más fiel a la realidad que pueda. Quedan potencialmente excluidas de esta norma entradas como ésta (cuyas fotografías han sufrido un revelado más agresivo) que no tratan sobre animales en sí, sino sobre el método de trabajo, y en tal caso las imágenes que acompañan no tienen una función descriptiva, sino puramente ornamental.
  • Compromiso de origen salvaje: Me comprometo a que todos los animales de esta página hayan sido fotografiados en libertad. Pueden vivir en libertad aislados del hombre o en interacción con él, pero en cualquier caso, en esta página no encontraréis animales domesticados, encerrados en un zoo, etc.
  • Compromiso de no intervención: En las fotografías de esta página no se alterará en ningún caso el normal comportamiento de los animales salvajes. Me comprometo a no usar por tanto reclamos, cebos u otras tretas para atraer la atención del animal, y a no a construir artificialmente escenas o situaciones para luego fotografiarlas. Respecto a los animales que conviven estrechamente con el hombre, me comprometo a no interferir personalmente en su comportamiento en el momento de tomar la foto, pero me temo que puedan ser animales ya condicionados por el ser humano. La intención es ser un mero observador pasivo y transmitir lo que ocurriría en una situación normal, sin yo provocarla.
  • Compromiso de sensibilidad con la vida animal: En esta página no veréis fotografías de animales muertos. Quizá mencione el echo de encontrarme alguno como denuncia o alarma ante una situación que no me alegra encontrarme, pero no colgaré imágenes macabras.
  • Compromiso de originalidad: Todas y cada una de las imágenes de las entradas de este blog han sido tomadas por mi personalmente.

Decir, por último, que en estas normas no están incluidas las imágenes que adornan la página fuera de los artículos (aunque también estén hechas por mi), como las que animan a comentar, por ejemplo, muchas de las cuales son fotografías de animales en cautiverio.

Mis fotografías de animales con procesados más agresivos que, como he dicho, en principio excluyo de esta página, las cuelgo en Flickr, por si a alguien siente interés.

Y hasta aquí mi firme declaración de intenciones y ética en este proyecto. Un saludo,

Astaroth (O.R.G.)

lunes, 30 de mayo de 2011

Fotografiar pájaros en vuelo

Ayer cambié la estética del este blog (espero que os guste el nuevo look) e hice algunas modificaciones la sección El Catálogo. Hoy sigo rompiendo esquemas en La Ventana Salvaje publicando esta entrada, no sobre animales propiamente dichos, sino sobre "el método". Esta será la primera publicación (espero que no la última) de la categoría "Didáctica".

No me considero ningún experto en la materia, sino todo lo contrario: alguien que con mucha ilusión da sus primeros pasos en este campo, esperando aprender algo en cada salida y poderlo aplicar en la siguiente. Sin embargo, ya llevo unas cuantas fotos a mis espaldas y creo que es el momento de pararme a analizar mi trabajo y exponer algunas conclusiones que pueden ser útiles (para mi mismo el primero, pero quizá para alguien más) a la hora de volverse a poner a la labor de registrar el vuelo de las aves que surcan nuestros cielos.

Desde el punto de vista fotográfico, un pájaro volando es un blanco móvil, distante y rápido. Esto tiene una serie de implicaciones a la hora de tomar la fotografía. Al moverse rápidamente tenemos que tener en cuenta el hecho de que es fácil que las fotos salgan movidas, por lo que será primordial disparar a altas velocidades de obturación (1/400 segundos o mayores). Pese a que disparemos a altas velocidades, lo más probable es que el ave nos salga igualmente movida a no ser que hagamos un barrido (es decir, intentemos seguir el movimiento del ave con nuestra cámara). Ésto último causa un difuminado por movimiento del fondo que puede quedar bastante curioso.

Ejemplo de barrido con una garcilla bueyera (Bubulcus ibis) que ya vimos en esta entrada. La apertura del diafragma (no demasiado cerrado, f/8) y el barrido dotan al fondo de un difuminado muy conveniente para una fotografía como esta.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/8.0 y exposición 1/320 segundos.

El siguiente punto a tratar es la lejanía. Al ser blancos lejanos hay que utilizar objetivos con focales largas (hay gente que acopla a las cámaras distintos dispositivos ópticos, como telescopios terrestres, para conseguir un resultado análogo). En la actualidad, yo uso un TAMRON AF 70-300mm F4-5.6 Di LD Macro 1:2, por lo que mi reflexión está basada en este objetivo y sólo será exportable a sistemas ópticos de características similares (recordaros que podéis ver mi equipo fotográfico en esta sección).

Para disparar a animales en libertad no suelo salir de los 300mm de focal, y es que es difícil verlos de cerca y, aunque en raras ocasiones lo estén como para utilizar focales menores, en este tipo de fotografía siempre me parece interesante verlos aún más de cerca. Las focales largas van asociadas generalmente con una menor luminosidad, lo cual nos va a dificultar el disparo.

Un par de gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) que aparecieron en esta entrada. Pese a usar un objetivo de 300mm y haber recortado la foto para quedarme sólo con el detalle que me interesaba, las dos gaviotas se siguen viendo demasiado pequeñas, es decir, hay veces en las que una focal de 300mm se queda corta. Nótese que eso de "recortar la foto para quedarme sólo con un detalle" funciona mejor contra más megapíxeles tenga la cámara que utilices. Conclusión: para este tipo de fotografía es necesario invertir en equipo. En mi caso, un objetivo de 300mm y 10'2 Mpx es, en ocasiones, insuficiente.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/9.0 y exposición 1/250 segundos.

Teniendo en cuenta que nos interesa hacer disparos rápidos, lo primero que podríamos pensar es en abrir al máximo el diafragma. En el caso de mi objetivo, para 300mm, este valor sería f/5.6. Sin embargo, las focales largas también se caracterizan por una disminución en la profundidad de campo ("Depth Of Field" en inglés, que es la diferencia entre la mínima y la máxima distancia desde nuestra cámara en la que podemos considerar que la foto sale "aceptablemente enfocada"). Para este tipo de fotografía no necesitamos profundidades de campo exageradamente grandes (sólo queremos enfocar al pájaro, con unos decímetros de profundidad de campo debería bastarnos), pero el problema es que, como he dicho antes, son objetos móviles lejanos y atinar con el enfoque no es trivial. Para podernos permitir cierto error en el enfoque (es decir, que aunque no disparemos con el enfoque exacto, la profundidad de campo sea lo suficientemente grande como para que las fotos no nos salgan desenfocadas), yo recomendaría disparar a f/7.1, aunque ello signifique que haya que ganar velocidad de disparo de alguna otra manera (por ejemplo, con el ISO, sacrificando la calidad de la imagen). Por supuesto, recomiendo usar el enfoque manual puesto que los pájaros son "pequeños" (al menos, con focales de 300mm para pájaros a la distancia habitual) y se mueven rápido, combinación de sucesos que no suele facilitar la labor del enfoque automático de las cámaras.

Gráfica realizada con un script en MATLAB diseñado por mi mismo. En ella se ve que para una focal de 300mm y una apertura del diafragma f/7.1 tenemos una profundidad de campo de algo menos de 3m al disparar a un ave situado a 30m. Es decir, que si nuestro blanco mide 1m de envergadura alar saldría completamente enfocado, y tendríamos cierto margen por si no enfocamos de manera totalmente precisa.

Como adelantaba en el párrafo anterior, si queremos cerrar un poco el diafragma (f/7.1) y disparar rápido (velocidades de obturación ~ 1/400 segundos) al mismo tiempo, es posible que tengamos que subir el ISO. Yo siempre soy muy reacio a disparar con ISO distinto de 100, el cual puede funcionar bien en días soleados con aves de colores claros. Sin embargo, para aves oscuras es imprescindible subir a ISOs más altas. Yo recomendaría ISO 100 para pájaros claros, como la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) e ISO 200 - quizá incluso 400 - para aves oscuras, como el cuervo común (Corvus corax).

Un cuervo común (Corvus corax) que apareció en esta entrada. Las aves negras son bastante difíciles de fotografiar. Su plumaje a penas refleja la luz y hay que buscarse las mañanas si queremos resolver detalles del animal y no sólo quedarnos en su silueta. Nótese que a penas se distinguen sus patas y sus ojos y que, aún así, el movimiento de sus alas está difuminado, lo que indica que debemos combinar tiempos de exposición menores con, por ejemplo, ISOs más altas. Quizá una buena combinación hubiese sido ISO 400 y exposición 1/600 segundos.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 200, apertura f/7.1 y exposición 1/400 segundos.

Lo bueno de las aves en vuelo es que el cielo contrasta mucho con ellas, por lo que es  más fácil exponer correctamente la fotografía (es decir, determinar los valores de ISO, apertura de diafragma y velocidad de obturación que hacen que la imagen no quede ni demasiado clara ni oscura). Para animales sobre tierra la cosa cambia, puesto que ésta es más oscura que el cielo, y nos obliga a subir el ISO/abrir el diafragma/disminuir la velocidad de obturación con respecto al caso habitual para aves en vuelo.

Un buitre leonado (Gyps fulvus) en pleno vuelo, el cual pudimos ver aquí. En este caso no tiene por fondo el cielo, sino la piedra, lo que hace mucho más difícil el fotografiarlo puesto que ambos se confunden. Cometí el error de no subir el ISO (es un pájaro oscuro y encima sobre un fondo también oscuro) aumentando en su lugar el tiempo de exposición y pagando mi falta con un resultado poco nítido.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/7.1 y exposición 1/200 segundos.

Por último, recomendar el disparo en ráfaga. Al disparar a algo en rápido movimiento es un tanto impredecible cómo va a quedar exactamente la foto y, por si no nos gusta después al ver los resultados, es conveniente tener los instantes anteriores y posteriores. El trípode, elemento clave para cualquier aficionado a la fotografía, en esta ocasión me parece innecesario (también debido a la velocidad de nuestros inquietos "modelos").

Una secuencia que pudimos ver aquí en la que aparece un milano negro (milvus migrans) llevándose algo al pico. Esta imagen sirve para mostrar que la fotografía que tomemos puede cambiar de un instante a otro, por lo que es interesante mantener toda la secuencia y luego elegir la imagen que más nos guste. Otras veces, como sucede en este caso, la secuencia refleja la ejecución de una acción a lo largo del tiempo, por lo que es un motivo más para disparar en ráfaga.
Datos sobre la fotografía: focal 300mm, ISO 200, apertura f/7.1 y exposición 1/400 segundos.

En resumen, los valores medios que creo que son idóneos para este tipo de fotografía son:
  • Velocidad del obturador: Debe ser alta (exposición corta, < 1/400 segundos).
  • Focal: Debe ser larga (> 300mm).
  • Apertura del diafragma: Puede ser grande como para difuminar el fondo, pero no mucho para asegurar el enfoque (~ f/7.1).
  • Enfoque: Debe ser rápido (manual).
  • Modo de disparo: Contínuo (ráfaga).
  • Trípode: No hace falta.

Sólo deciros que, para los aficionados que se estén iniciando en el apasionante mundo de la fotografía (no sólo en la fotografía de naturaleza salvaje), os recomiendo este tutorial sencillo de seguir (en mi opinión) para principiantes.