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martes, 12 de mayo de 2026

Búho y Corzo

Hace unos meses me comentó pr0tan_0pia, aficionado de gran talento a la fotografía de naturaleza salvaje, que había podido fotografiar a un búho real (bubo bubo) en la naturaleza en Alcalá y me moría de envidia. Pues parece que hoy son aún más fáciles de encontrar que entonces, y es que donde antes sólo se veía uno, ahora se ven algunos individuos más, incluyendo algunos juveniles.
 


Están en los cortados del Río Henares, tomando el sol por las trades. Tan absorto me quedé mirándolos, que casi me pierdo a un corzo común (Capreolus capreolus) que pastaba tranquilamente muy cerca de ellos.
 

 
Si bien es verdad que creo que últimamente es más fácil encontrárselos de cerca, el nuevo equipo me ha ayudado a sacarlo algo mejor que otras veces.
 
En esta salida también encontré fauna más habitual, como el ánade real (Anas platyrhynchos) que tanto aparece últimamente por este blog.
 

 
O el mirlo común (Turdus merula), tan frecuente por nuestros parques. 
 
 
Y con esto, lo dejamos por hoy, con la esperanza de traeros más y mejor la próxima vez.

jueves, 17 de agosto de 2023

Corzos de Marchamalo

En la última entrada os hablaba del incredible ecosistema que hay entre Marchamalo y Usanos (en Guadalajara). Bueno, al menos, increíble para mi, que estoy acostumbrado a la escurridiza fauna complutense. Cada vez que he realizado ese camino he podido ver corzos (Capreolus capreolus) bien de cerca (mientras que en Alcalá, me cuesta muchísimo más).

Si el otro día salí sólo "armado" con el móvil (que he de reconocer que también da muy buenos resultados, sobre todo si quieres capturar vídeo en 4K con su zoom óptico de x10), esta vez he salido con mi equipo clásico (Nikon D7000 + TAMRON 70-300mm) y esto es lo que he conseguido sin recurrir al recorte.









También he hecho un GIF con el corcino (este sí con recorte).
 

 
Soy consciente de que hay zonas rurales que están en estrecha convivencia con estos animales, pero a mi me sigue pareciendo una experiencia mágica cruzarse con ellos.

lunes, 7 de agosto de 2023

Paseo por Marchamalo - Usanos

No es la primera vez que recorro el camino entre Marchamalo y Usanos (en Guadalajara) pero, cada vez que lo hago, me sorprende lo fácil que es encontrarse allí con distintos animales (especialmente, corzos). Os dejo un vídeo con algunos de ellos que he conseguido capturar hoy con la cámara del móvil.

 
En él, podéis ver un zorro (Vulpes vulpes), un milano real (Milvus milvus) y varios corzos (Capreolus capreolus).
 
Todo un paraíso para poder pasear en compañía de estos hermosos animales.

sábado, 28 de agosto de 2021

Corzos in fraganti

Lo prometido en Twitter es deuda y, una entrada de año en año, no hace daño. Hoy me disponía a dar un paseo por las alcarreñas tierras de Valdeluz (si te interesa mi paseo, pincha aquí) cuando, en un campo cercano, colindante a una zona boscosa compuesta principalmente por encinas, se me han aparecido estos dos amigos.
 

 
"Oh!" - debieron pensar ellos - "A lo mejor, si nos quedamos quietos, no nos ve". Error: puse la cámara en ráfaga y he sacado lo que he podido.





El dilema de estos corzos (Capreolus capreolus) creo que estaba en si debían dejar atrás o no a un tercer compañero que venía siguiéndoles (saliendo del bosque). Finalmente, todos optaron por volver rápidamente al cobijo que les daban las encinas.

Revisando mi pésimo historial en lo que se refiere a fotografías de corzos, es posible que esta serie haya sido de lo mejor que tengo (lo cual, no es decir mucho), así que voy a haceros unos recortes de las fotos anteriores para intentar verlos algo mejor.





Sí, lo sé, desenfocadas y mal... pero es todo lo que he podido hacer tras quedarme tan perplejo como ellos con nuestro inesperado encuentro.

Bueno, puedo hacer algo más: pasar las fotos deprisa...



¡Hasta pronto!

viernes, 3 de julio de 2020

Descampado al desnudo

Vale, sé que uno no puede desaparecer durante un año y volver con un refrito de lo que ha ido poniendo en Twitter... pero eso es precisamente lo que voy a hacer hoy, adornándolo con un poco de contexto.

Total, seguro que no ha pasado nada importante durante este último año... ¿Cómo?, ¿una pandemia? Pues sí, amigos. Para los que nos leáis desde un futuro lejano, a principios de 2020 empezó lo que sería la Pandemia del COVID-19 y que llevó a confinar a la población durante un tiempo en sus casas, pudiendo salir sólo para cosas muy concretas (entre las que no estaba el darse paseos por el campo y fotografiar animalillos).

Durante este confinamiento he estado pendiente de mi auténtica "ventana salvaje" y es que una de mis ventanas da al parque Los Cerros de Alcalá y, a veces, con paciencia, buena vista y un teleobjetivo, se puede ver algo de fauna (por ejemplo). Sin embargo, no ha sido el caso.

Ha tenido que finalizar el confinamiento para darme cuenta en mis salidas por el campo de que el terreno donde yo esperaba vez algo tenía vegetación de más un metro de altura. Recientemente, para mi regocijo, han cortado esas hierbas quedando de nuevo expuesto cualquier posible morador y no tardaron en aparecer los jabalíes (Sus scrofa).



A los pequeños jabatos se les ven incluso las rallas del pelaje. Hay que echarle un poco de imaginación - pido disculpas por la calidad de las imágenes - pero os recuerdo que son fotos sacadas con un teleobjetivo desde la ventana de mi casa en la ciudad.

Tengo incluso un pequeño vídeo, aunque por su nitidez no sé si sería más fácil convenceros de que son jabalíes o Nessie.


Unos días más tarde, se unieron a la fiesta los corzos (Capreolus capreolus).



Naturaleza sin salir de casa, desde La Ventana Salvaje.

lunes, 16 de julio de 2018

Una cuestión territorial

Alcalá de Henares es una gran ciudad en muchos sentidos, incluido - claro está - el demográfico. Sí tuviera que generalizar, diría que sus gentes son más urbanitas que campestres. Al lado tenemos un precioso monte al que llamamos "parque natural" sin serlo, y al que se le conoce bajo nombre de "Los Cerros de Alcalá". Es nuestro querido trocito de campo, pero no suele ser muy "salvaje". En él, quien busca, acaba encontrando (es lo que hemos estado haciendo en muchas de las entradas de este blog), pero para el visitante novel es fácil que parezca vacío y manso: palomas y cigüeñas, algunos conejos... naturaleza de andar por casa.

Ya capturé en su día a un corzo (Capreolus capreolus) con mi cámara, de manera un poco fugaz debido a que son criaturas de lo más escurridizas. Y ya entonces me resultó sorprendente encontrarme con un animal así en un lugar por el que pasean cada día cientos de alcalaínos de los varios centenares de miles que viven en la adyacente urbe. También había oído de la presencia de jabalíes, incluso había visto sus huellas, pero jamás creí que hubiera muchas posibilidades de toparse con ellos directamente en un monte como el nuestro. De hecho, siempre me ha intrigado que animales como esos puedan ser invisibles a los ojos de los cientos paseantes que barren el parque cada día.

Por otra parte, he de reconocer que desde mi propia casa tengo una vista envidiable de la zona. Ayer tan solo estaba mirando por la ventana y pude ser espectador de una increíble escena digna de un documental.

Empecé viendo una pequeña mancha marrón desplazándose por la lejanía. Inicialmente pensé que podría ser un zorro y corrí a por mí cámara y un teleobjetivo con la tenue esperanza de sacar algo. Con el equipo montado, ya se había ido, pero no tardó en volver y fue cuando vi que en realidad se trataba de un corzo... bueno, una pareja de ellos para ser más precisos (disculpad la calidad de las fotos, pero como comento, están tomadas desde mi propia casa al atardecer, con poca luz).


Estaban como expectantes, mirando hacia atrás, como con miedo. No era para menos: no tardó en aparecer una familia de jabalíes (Sus scrofa) compuesta por unos seis individuos, el más pequeño de los cuales se quedaba atrás en cada carga, y ¡vaya si cargaban los jabalíes contra los corzos!


Y la persecución se inició. Dos corzos entraron en unos matorrales, y tras el paso de los jabalíes, sólo uno salió de allí. Todo un espectáculo de la naturaleza desde la ventana de mi casa.




Los jabalíes siguieron persiguiendo al otro hasta que lo echaron de lo que supongo que sería su preciado territorio. Quiero hacer hincapié en que es una zona por la que pasea a diario un montón de gente (de día e incluso una vez caída la noche), y no creo que muchos de ellos sean conscientes de la actividad que aparece en la zona cuando el telón del atardecer proporciona cierta seguridad ante la amenaza del hombre.


Parece que los animales no han desaparecido del todo en las grandes ciudades, sólo han aprendido a ser algo más invisibles.

P.D.: A ver si consigo reducir un poco el tiempo de dos años entre entrada y entrada.

sábado, 20 de julio de 2013

Alienígenas en el desierto

No, La Ventana Salvaje aún no ha expandido sus fronteras para fotografiar la biología extra-planetaria (al menos, no se ha hecho conscientemente). El título hace referencia a lo que me sugiere la siguiente imagen que he podido captar esta mañana.


Veámoslo más de cerca!


Son los restos de un alienígena? O lo que queda de su nave abandonada en territorio hostil? Pues me temo que más bien no (o a la vez, sí). Nuestro misterioso visitante del espacio exterior (exterior a nuestras casas, habitualmente), parece ser nada más ni nada menos que una cigarra, es decir, algún miembro de la feliz y unida familia de los cicádidos (Cicadidae), y su fantástica "nave" no es otra cosa sino una crisálida que ha dejado después de completar su muda.

Por lo visto (siempre según la sabia Wikipedia), estos bichejos nacen en huevos puestos en árboles o plantas, los huevos caen a la tierra, donde las ninfas prosiguen con su desarrollo. Entre 2 y 17 años después (dependiendo de la especie), suben a la superficie y se produce esto (gif del archivo de la Wikipedia):

By T. Nathan Mundhenk (Edited version of File:Cicada molting animated.gif) [GFDL, CC-BY-SA-3.0 or CC-BY-2.5], via Wikimedia Commons

Que viene a ser una muda, en la que el insecto, previamente desprovisto de alas, tiene ahora unas nuevecitas para fardar. Lo que vemos en mis imágenes es lo que ha quedado de este proceso.

Además de bichos extraterrestres, os traigo la triste historia de una víctima. Os presento a mi pequeña amiga alada.


En entradas previas pudimos que ver que la dieta de moda entre los asílidos más sofisticados pasaba por esta pequeña mariposa.

Imagen de entradas anteriores
Imagen de entradas anteriores

Tras intentar informarme sobre nuestra actual protagonista, lo único que he conseguido sacar en claro es que antiguamente las mariposas (Lepidoptera) se dividían en diurnas o ropalóceros (Rhopalocera), y nocturnas o heteróceros (Heterocera), clasificación actualmente no vigente, pero bastante extendida (supongo que debido a su uso pasado). A su vez, los lepidópteros se puede dividir en macrolepidópteros y microlepidópteros, atendiendo a su tamaño.

Creo que lo que estamos viendo aquí es algún tipo de mariposa nocturna/polilla (no tienen por qué salir sólo por la noche pese a lo que indique el nombre), perteneciente al grupo de los microlepidópteros, sin saber especificar mucho más.

* Nota (24/07/2017): Gracias a la colaboración de una lectora (gracias, Isabel), parece que podemos decir que nuestra pequeña amiga alada era una polilla Vesta (Rhodometra sacraria).


Demos paso a nuestro siguiente invitado. Se trata de un chinche punteado (Graphosoma semipunctatum).


Y siguiendo con las cosas pequeñas, feas y de colores rojo y negro... otro miembro de la familia de los coccinélidos (Coccinellidae).


Se trata de algo parecido a una mariquita, pero más alargado y con el cuello rojo.

Dejamos estos pequeños insectos para pasar a escalas mayores. He aquí unas libélulas muy fotogénicas que he podido encontrarme en mi pequeño paseo. Creo que podría tratarse de un dardo rojo veteado (Sympetrum fonscolombii). Adelantar que he conseguido aprovechar las oportunidades que me da mi recientemente adquirido equipo fotográfico para llegar a unos límites de detalle hasta ahora inalcanzables en La Ventana Salvaje.





Comparemos la última foto con una de las más cercanas obtenidas con el viejo equipo.

Fotografía tomada el 18 de julio de 2011 - Nokon D3000 - TAMRON 70-300mm

Creo que la diferencia es abismal. Y más teniendo en cuenta que las condiciones lumínicas fueron mucho más favorables en la imagen de archivo que en la actual. Para hacer más patente la diferencia, vamos a hacer un recorte a escala real de la imagen (es decir, sin ampliar ni reducir las imágenes originales, las recorto ambas a 640px para poderlas mostrar cómodamente en este blog):


Recorte a escala 100% de la foto original con el viejo equipo

Recorte a escala 100% de la foto original con el nuevo equipo

Las imágenes hablan por sí solas: estoy realmente contento con el nuevo equipo adquirido (y eso que aún faltan partes por llegarme que mejorarán estas impresiones).

Y ya, para acabar, una invitada inesperada en esta sesión macro: una ardilla roja (Sciurus vulgaris).


No llevaba el equipo necesario para fotografiarla, ni estaba preparado para ello... pero son unos animalillos que me hacen gracia, así que ahí queda!