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domingo, 30 de junio de 2019

Bichos a cámara lenta

Si pensabais que La Ventana Salvaje había sido tapiada, os diré que estabais equivocados. Es cierto que últimamente abrimos poco para ventilar con nuevos posts, pero esta ventana al mundo natural es mi peculiar cuaderno de campo, y siempre estará abierta para aquel que quiera mirar por ella.

Supongo que el problema ha sido la especialización: con la adquisición del equipo para macrofotografía el blog terminó volviéndose casi un monográfico sobre esta disciplina. De la misma manera, cuando empecé a tener problemas con este equipo (sobre todo con los tubos de extensión), la actividad del blog decayó.

Sería interesante recordar que la primera entrada, allá por noviembre de 2010, trataba sobre unas cigüeñas y fue realizada con uno de los teleobjetivos más básicos del mercado: el TAMRON 70-300mm, el primer "tele" para muchos aficionados que quieren empezar a ampliar su equipo. Durante mucho tiempo este objetivo fue la estrella de mi arsenal en lo que a fotografía de fauna se refiere, ya que servía tanto para macrofotografía como para fotografiar animales de mayor tamaño que estuvieran a cierta distancia y, en especial, para pájaros. Pues bien, hoy he salido armado con el mismo objetivo y mi móvil, a dar una vueltecilla por las cercanías de mi casa.

No vuelvo con una gran captura, sino con una simple paloma torcaz (Columba palumbus) que vigilaba el camino a una distancia prudencial.


Dos representantes del gorrión común (Passer domesticus), si no me equivoco, una hembra y un macho, que se perseguían el uno al otro.



Y también ha hecho acto de presencia la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), que asustadiza se desplazaba en grupo a lo largo del Río Henares.



Y de vuelta a casa, que en Madrid estamos en plena ola de calor. Por el camino también he visto lagartijas, mirlos, urracas, abejorros enormes, escarabajos y otros insectos de los cuales no traigo fotos. Mención especial a las arañas lobo, que estaban bastante activas en el puente de madera de La Isla y El Val.

Sin embargo, casi más interesante es lo que he conseguido con el móvil. Recientemente he adquirido un Samsung Galaxy Note 9 y quería probar su maravillosa cámara súper lenta de 960 fotogramas por segundo. Para ponérselo aún un poco más difícil, como sujeto de pruebas he utilizado mariposas y moscas (de vuelta al increíble mundo de la macrofotografía, pero en este caso, con móvil). El resultado es el vídeo que tenéis a continuación.


Volviendo a la función de "cuaderno de campo", quería dejar anotado que no he visto tanto pájaro como esperaba, ya que de hecho mi intención inicial era encontrar milanos en el vertedero, como otros años. Sin embargo, los cielos hoy estaban bastante yermos. Quizás sea por la hora: revisando anteriores salidas, mis fotos de milanos fueron normalmente tomadas entre las 11:00 y las 14:00, y en este caso, a las 11:00 ya estaba de vuelta debido al calor.

También es indudable que el vertedero ha sufrido cambios en los últimos años. Un vertedero que debió haberse cerrado a finales del año pasado o principios de éste, y cuya capacidad está siendo sobrepasada sin ninguna alternativa clara a la vista. Esto está causando cada vez más fuertes olores, gases que dicen nocivos tanto para el hombre como para la fauna.


Sin duda el vertedero ha sido un triste "oasis" para algunos animales, que se han visto atraídos por la posibilidad de encontrar comida entre los deshechos urbanos, aunque en muchos casos lo que encontraron fue enfermedad y muerte (como en el conocido caso de las cigüeñas y las gomas elásticas).

Termino la entrada con un vídeo que ya os traje hace 7 años sobre el particular ecosistema que se ha formado en este vertedero.

martes, 22 de diciembre de 2015

La invasión de las gaviotas

El invierno ha llegado a la ciudad complutense, y como ya anunciara en la última entrada, es época de gaviotas.


Las gaviotas sombrías (Larus fuscus) invaden el vertedero de Alcalá de Henares cada invierno. Forman una bandada que más se asimila a un enjambre por el número de integrantes y por su dinámica de vuelo.







Es impresionante estar en el centro de su vuelo en grupo. Creo que no hay palabras ni imágenes que puedan transmitir esa sensación: miles y miles de aves girando en torno tuya, graznando, puede llegar incluso a intimidar a algún aficionado al cine de Hitchcock. Os dejo un vídeo para que os hagáis una idea aproximada del caos que puede ser aquello, que sin embargo parece ordenarse según se coordinan unas con otras en su vuelo.


A las gaviotas del vertedero se las suele ver frecuentemente junto con otra especie: la garcilla bueyera (Bubulcus ibis). Estas bellas aves blancas vuelan pausadamente sobre el vertedero y sobre el próximo Cementerio Jardín, cual blancas almas liberadas de sus ligaduras terrenales.





A continuación, un ave que siempre parece tomarme el pelo. Cuando no llevo una cámara encima, se posa casi a mi lado, pero cuando voy preparado, huye como si portara una escopeta de caza. Se trata de la abubilla (Upupa epops), un ave preciosa con una triste fama en relación a su horrible olor, aunque yo nunca he podido apreciarlo de primera mano.









Como comento, desgraciadamente no dispongo de muchas fotos en mi archivo de esta fantástica ave, pese a poder verse con cierta frecuencia en los parques como La Isla y El Val, de Alcalá.

En nuestros parques también es bastante común el mirlo (Turdus merula), hoy también os traigo algunos.




Sin embargo, el icono animal por excelencia de nuestra ciudad es sin duda la cigüeña blanca (Ciconia ciconia).




Éstas han sido encontradas sobrevolando el vertedero, junto con gaviotas y grajillas.

El rey del vertedero es el milano real (Milvus milvus). Majestuosa rapaz que domina los cielos de Los Cerros de Alcalá.



A mi parecer, creo que son más frecuentes en verano, pero hoy había unos cuantos volando en círculos. Sin embargo, nada que ver como lo que pudimos ver en algún agosto anterior.

Y hasta aquí los pajaritos por hoy. Más, próximamente.

domingo, 19 de agosto de 2012

Disparando bajo las últimas luces

Ayer salí para dar una vuelta por el barrio e intentar capturar a algún bicho de la fauna local con la cámara. Por lo general, suelo salir por la mañana, sin embargo, al no tenerlo muy premeditado, esta vez cambié mi rutina y salí a fotografiar a última hora de la tarde.

A éstas horas se pueden ver muchas aves volviendo a casa para descansar. Parten del vertedero de Alcalá de Henares, donde han estado alimentándose, hacia los nidos donde duermen, generalmente adentrándose en Alcalá, ya sea por la zona del río (como hacen las garcillas bueyeras) o incluso hacia el mismo casco antiguo (opción adoptada por no pocas cigüeñas blancas).


Entre el vertedero y la ciudad se interpone el muchas veces mencionado en esta página parque de "La Isla y El Val". Este pequeño parque a las afueras de Alcalá se convierte en el camino de vuelta para gran parte de la avifauna local. En la parte más hacia el suroeste del parque, siguiendo el curso del río, está establecida la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), por lo que son realmente frecuentes de ver en este entorno.




Otra cosa que también se puede ver cuando la luz empieza a escasear y en las épocas en las que aún hace calor es el fascinante murciélago (Chiroptera). Queda pendiente para alguna entrada futura de La Ventana Salvaje mostraros imágenes aceptables de estos fascinantes mamíferos, así como hablar sobre la técnica adecuada para fotografiarlos. De momento, sólo puedo mostraros algunos torpes intentos mal enfocados y con ISOs desproporcionados.




El murciélago (en vuelo) es un auténtico reto para el fotógrafo: es negro (no refleja apenas la luz), es rápido, tiene un vuelo casi browniano (parece que cambia de dirección al azar continuamente), es pequeño y sale cuando la luz es más pobre. Capturarle al vuelo con la cámara en vilo, como se puede fotografiar el vuelo de un ave normal, tiene pinta de ser tarea imposible. Sospecho que la única forma de obtener una foto aceptable de un murciélago en vuelo (obviando situaciones en las que nos acompañe especialmente la suerte) es con alguna técnica de fototrampeo con flashes sincronizados con el paso del bicho, equipo con el que - por el momento - no cuento. Está claro que se trata de una situación de fotografía del alta velocidad (atendiendo a la velocidad con la que se mueve el bicho, diría que son necesarias velocidades de disparo entorno a 1/500 segundos o mayores) y que hay que suplir la falta de luz con iluminación externa. El siguiente problema es el tener la cámara apuntando hacia él y con el enfoque correcto, para lo cual hay que deducir con anterioridad qué ruta va a seguir (quizá estudiando las rutas de salida de los lugares donde duermen) y puede que fuera interesante aumentar la profundidad de campo para tenerle correctamente enfocado (ésto podría conseguirse cerrando el diafragma, lo cual agravaría aún más nuestro problema de falta de luz natural).

En definitiva, creo que para fotografiar murciélagos no vale con apuntar y disparar, sino que es posible que sea fundamental hacer un estudio sobre los hábitos de la colonia en concreto que queramos fotografiar y contar con un equipo sofisticado para tomar las imágenes mediante trampas fotográficas.

Respecto a lo de salir por la tarde, creo que la decisión fue un error. Al final conseguí salvar el día con ciertas fotos paisajísticas del atardecer (posiblemente luego las cuelgue en Astaroth's Photography Blog), pero no creo que sea el mejor momento para la fotografía de fauna. Con la luz tan pobre se pueden hacer siluetas y podría salir alguna toma interesante, pero en general va a ser una sesión marcada por el ruido de los altos ISOs y por los movimientos emborronados debidos a las bajas velocidades de obturación. Creo que mantendré mi costumbre de salir por la mañana, cara al día, aunque como siempre, la última palabra la tendrán ellos: los animales :).

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ACTUALIZACIÓN:

Os dejo un par de tiros más de murciélagos desenfocados y llenos de ruido disparados a pulso y utilizando el flash integrado.



Salen algo más definidos que los anteriores, pero aún distan mucho de ser fotos ínfimamente "decentes" xD.

lunes, 9 de julio de 2012

Vuelven los milanos

Ayer volví al vertedero de Alcalá de Henares y es que, ¿hay algo más bonito que un vertedero bajo el apremiante sol de julio? Bueno, pensándolo mejor, quizá la pregunta anterior no haya sido demasiado acertada.

Lo curioso de un vertedero es el tremendo contraste que hay entre la "hermosura" que pudiera haber en una bolsa de basura y la belleza de aquello que se alimenta de ella. Ver a los más emblemáticos representantes de la naturaleza cómo vienen a obtener su sustento de los más horribles deshechos urbanos es un triste espectáculo que lleva a la reflexión. No soy un experto en el tema y no me aventuraré a hablar a la ligera sobre los beneficios o perjuicios de los vertederos en la vida natural, sólo me asombro de cómo algo tan tristemente "humano" (como es una acumulación incontrolada de residuos de todo tipo) termina constituyendo parte fundamental de un ecosistema, hasta el punto de que si queremos observar a algunos animales, el sitio más adecuado para hacerlo son los vertederos. En el siguiente vídeo podéis ver una pequeña muestra de cómo es aquello, si bien es verdad que no estaba especialmente abarrotado, pues no es época de gaviotas (las cuales saturan completamente el espacio aéreo cuando están presentes, en invierno).


En el vídeo se pueden ver principalmente a las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), que son las aves blancas de mediano tamaño que salen al principio y que parecen tener más hambre que temor a la ruidosa excavadora. Aquí las podemos ver volando todas juntas:


Son muy dadas a volar "en pelotón", a veces formando estructuras triangulares bien definidas (no es el caso de la foto que muestro arriba).

También salen en el vídeo las famosas  cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) de Alcalá, caminando con más cautela en busca de su alimento. De éstas tengo unas tomas más cercanas:




Proseguimos nuestro recorrido por las aves que pude encontrar ayer en el vertedero con una de las que resultarán más familiares al lector: la paloma torcaz (Columba palumbus).


Éste común ave, no estaba técnicamente en el vertedero. De hecho, no recuerdo ver muchas palomas por allí, pero sí que estaba de camino a él, y es que son bastante comunes en la ribera del Henares (que no pasa muy lejos de la zona). Las palomas (al menos las que tenemos por aquí) suelen ser bichos muy asustadizos. Ésta, sin embargo, parecía no estar demasiado alerta... sino más bien durmiéndose.

Para el postre os he reservado a uno de mis animales favoritos: el milano real (Milvus milvus).







Majestuosas aves que en verano pueblan la zona boscosa de alrededor del vertedero. De vuelo ágil, no dudan en realizar rápidas piruetas desafiando al aire que los sustenta. Deduzco que están en época de cría: se les puede ver haciendo acrobacias en pareja y son ahora mucho mayores en número y parecen mucho más activos. A judgar por años anteriores diría que no tardaremos en ver volar a ejemplares más jóvenes pronto.

Éstas son, a mi juicio, unas de las rapaces más bellas y frecuentes de Alcalá.

Espero demostraros poco a poco con estas entradas que hasta en un vertedero, como en otros muchos aspectos más oscuros y genéricos de la vida, siempre se puede encontrar la belleza mirando hacia el lado adecuado.