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viernes, 2 de mayo de 2014

La primavera, la sangre altera

Hola y bienvenidos a una sesión más de La Ventana Salvaje. En esta ocasión veremos, entre otros, a sírfidos, a arañas gigantes y a mis estimados asílisdos.

Empecemos por los primeros.


Este pequeño peluche, aunque pudiera parecerlo, no es ninguna abeja. Es una mosca bastante bien disfrazada. Se trata de un sírfido (o "mosca cernidora"), un díptero (que es el orden que incluye a moscas y mosquitos, y que es distinto al que incluye a las abejas y avispas, los himenópteros) con una capacidad de vuelo asombrosa: capaces de mantenerse inmóviles en el aire, lo cual es útil a la hora de recolectar el néctar de las plantas que les sirve de alimento.

Su vuelo es tan estable que es posible tomar una foto durante el mismo, como ha sido el caso de la primera foto bajo estas líneas (puede verse su cuerpo nítido mientras que sus alas aparecen difuminadas por el movimiento).






En concreto, y aunque insisto como siempre en que no soy un experto en el tema de la identificación, éste presenta bastante similitudes con una Scaeva pyrastri.

Una de las diferencias con los himenópteros, son sus antenas. En el caso de los dípteros las antenas son cortas, mientras que en los himenópteros, son más largas, como podemos apreciar en las siguientes imágenes.




Siguiendo con los bichejos voladores, tenemos a uno de mis favoritos: la mosca ladrón (Asilidae).


Los asílidos son dípteros que pueden alcanzar un tamaño considerable, y que tienen una apariencia fuerte y agresiva. En la la foto de arriba y en la de abajo podemos ver cómo sostiene entre sus patas a una desafortunada presa.



No sé si podéis notar la felicidad y satisfacción en el rostro de la protagonista de nuestra última foto, pero ha llegado el momento de confesar que el título de esta entrada no es en absoluto casual. El oscuro motivo de utilizar tan conocido refrán como título es que los insectos estaban un poco... "alterados". Para deleite del público que nos visita, tengo ¿el gusto? de traeros un indecente primer plano de no-sé-qué-guarrerida que estaban haciendo estos bichos.


Sí, estoy de acuerdo: ¡realmente escandaloso!, ¡y en plena calle! Sin embargo, no os vayáis a pensar que han sido los únicos. Por lo visto esta indecente moda exhibicionista es "lo último" también entre escarabajos de todo tipo.



Dejemos de pensar en sexo por un momento - hagamos el esfuerzo - para recibir a nuestra peluda invitada. Se trata de una araña de dimensiones considerables, sobre todo en lo que a su parte posterior se refiere.


Por su forma, tiene la apariencia de un dictínido, aunque veo sus patas demasiado peludas. Quizás podría tratarse de una Dictyna civica, pero de un tamaño bastante considerable.



Siguiendo el procedimiento descrito en entradas anteriores para medir a partir de fotos, podemos deducir que nuestra amiga mide unos 9,30 mm de largo (sin contar sus patas), aunque lo realmente sorprendente es el grosor de su abdomen (casi 8 mm de diámetro vertical).

Con cierto arte, se quedaba en el centro de su red esperando pacientemente que llegara el aperitivo. En cuanto un mosquito caía en su trampa, de un salto avanzaba hasta él, le daba dos puntadas con su seda para retenerlo, y volvía al centro de su tela esperando a su próximo invitado.

Pasamos a una pequeña ninfa de miridae, posiblemente un cápside verde común (Lygocoris pabulinus).


Siguiendo con los bichos raros, continuamos a continuación con un escarabajo de largas antenas (longicornio). Concretamente, el longicornio de los cardos (Agapanthia cardui).


Finalizo la entrada de hoy con un simpático gorgojo (Curculionidae) de gran tamaño.


Hasta aquí los bichos de hoy. Más, pronto.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Y por fin: la mantis

Hacía tiempo que andaba detrás de una buena foto de una mantis religiosa (Mantis religiosa). Siempre me he declarado seguidor del excelente trabajo de Igor Siwanowicz, conocido por su fotografía macro y especialmente por sus fotos de mantis religiosas, las cuales me fascinan.

En esta página ya hemos visto mantis, pero las fotos no fueron especialmente buenas. En una primera ocasión se trataba de una mantis en la puerta de mi casa (sobre un muro de hormigón), tomada con el viejo objetivo que utilizaba para macros. Además se daba la situación de que había una mota de polvo en el sensor que estropeó las fotos de aquella sesión. En un segundo intento sí encontré una con un extraño color de ojos y en un entorno natural bonito, el problema es que tardé demasiado en verla (se camuflan de manera excelente) y cuando quise empezar a disparar ya era un poco tarde.

Foto de mantis tomada en la puerta de mi casa

Foto de mantis tomada en naturaleza. Su mimetismo con el medio era perfecto.

Ayer encontré una de manera bastante casual y llevando encima el equipo adecuado. Sus ganas de posar parecían ir a la par con mi interés por fotografiarla, puesto que estuvimos cada uno dedicado a su tarea durante largo tiempo. El resultado podéis verlo bajo estas líneas.




También pude tomar algunas fotos a una araña saltadora (Salticidae). Uno de mis intereses al mejorar mi equipo para macrofotografía era poder aumentar en resolución llegando a ver los espectaculares ojos de estas pequeñas arañitas. Abajo podemos recordar aquellas primeras fotos con el viejo equipo.


Es curioso: antes de hacer la foto te parecen pequeños puntos peludos con patas que se mueven por ahí. Cuando las ves lo "ojillos" te parecen hasta graciosas. A continuación, las fotos tomadas ayer con un equipo más adecuado.



Ya empiezan a verse los ojos con cierto detalle, aunque aún le faltan a estas tomas un poquillo más de nitidez a mi entender.

Pequeña, pero valiente! La susodicha se encaró con mi cámara, saltó haciendo honor a su nombre, e intentó pegarse con mi objetivo (sin mucho éxito, claro...).


Y siguiendo con arañas, abajo podemos ver a una en plena captura de lo que parece alguna especie de díptero.


Pasamos ahora al escarabajo Chrysolina bankii, un rechoncho coleóptero de color granate metalizado y cabeza retráctil.



Siguiendo con los escarabajos, el siguiente en nuestra lista de hoy es el Scaurus punctatus, de aspecto robusto y color negro.


De nariz alargada, tenemos al gorgojo negro de las viñas (Otiorhynchus sulcatus).


Mucho más común es el conocido por todos como zapatero o chinche de la malva arbórea (Pyrrhocoris apterus).


Entramos en el terreno de la identificación especialmente complicada con nuestro siguiente amigo. Bajo mis inexpertos ojos, pienso que podría tratarse de una chinche de las plantas (Miridae).


Nuestra siguiente invitada no es nueva en esta página, pero sí es de difícil identificación. Hasta que alguien no me lleve la contraria, yo seguiré pensando que podría ser un microlepidóptero, aunque como dice la columna de la derecha de esta página, no soy un experto en animales.


Dista mucho la resolución de ésta imagen con respecto a la cual la vimos por primera vez, "en brazos" de un asílido.


A veces no hace falta irse a lo más exótico, sino cambiar de punto de vista para ver lo que antes no se había hecho, o al menos de la forma en la que antes no se hizo. Es el caso de la siguiente imagen, que muestra una hormiga (Formicidae) como tantas otras, pero más cerca de lo que la haya sacado nunca.


La composición es un poco deficiente. Ahora mismo no sé si todas, pero la gran mayoría de las fotos de esta entrada se han realizado "a pulso", y a estas escalas cuesta "apuntar". Otro ejemplo de lo cotidiano visto de cerca es el siguiente, con uno de los muchos saltamontes (Caelifera) que pueblan nuestros campos estos días.


También desconocida es la identidad de la siguiente pequeña oruga de cabeza y bordes negros y centro del cuerpo amarillo anaranjado que vagaba perdida por una valla de madera.



Por último, una foto más de esta mosca que tantas veces a aparecido en esta página, pero que pese a ello aún sigue sin identificar.


Y hasta aquí el repaso de bichejos por hoy. Notar que ya se va acercando el otoño y no son pocos los insectos que empiezan a ser difíciles de encontrar. Quizás podamos ver más arañas a partir de que llegue el frío. Intentaré rentabilidad el nuevo equipo para macro, pero tampoco quiero abandonar los animales de otras escalas, y recordemos que con el frío vuelven las gaviotas al vertedero de Alcalá.

domingo, 7 de julio de 2013

Bichejos al borde de la insolación

Ayer salí una vez más, desafiando las desproporcionadas temperaturas de este caluroso verano, a capturar bichos con mi cámara y con mi nuevo equipo, el cual me da acceso a los detalles más íntimos de la vida animal de menor escala. Una muestra de esta sana intromisión en la intimidad de los artrópodos es la captura de este tierno abrazo de parte de un asílido (Asilidae) a una mariposa.


Bueno, cierto es que lejos de ser una muestra del amor incondicional que pudieran sentir ambos invertebrados, más bien diría yo que el asílido estaba a punto de darse un desayuno a lo grande.

Esta es la segunda foto en la que capturo a un asílido con su presa. La anterior la pudimos ver precisamente en la última entrada, y la víctima parecía ser un pequeño díptero.


En este caso, la presa supera con creces el tamaño de la anterior, dando una idea de la extremada efectividad en la caza de a la que llaman "mosca ladrón".

Siguiendo nuestra ruta turística por el mundo de los bichos, continuaremos con la que los anglosajones, en un alarde de creatividad, llaman avispa de la arena de banda roja (Ammophila sabulosa).



Estas avispas son especialmente visibles los días soleados y - creedme - ayer era uno de esos días.

Sin irnos muy lejos de la misma flor (es lo bueno de "macro", no es necesario irse muy lejos para obtener imágenes completamente distintas), tenemos a un muy pequeño invitado.


La identificación ya a estos niveles se vuelve demasiado compleja para mi. A falta de una mayor investigación, yo diría que podría pertenecer a la familia Miridae, que incluye chinches y otros insectos similares.

Hoy también traigo un par de saltamontes (Caelifera).



Me hace gracia cómo siempre te miran vigilantes. Empiezo a pensar que me están cogiendo manía por tanta foto.

La mariposa dorada de manchas blancas (Hesperia comma) es una mariposa diurna del grupo de los hespéridos.



Fea, peluda y cabezona, la podemos ver en las anteriores imágenes en todo su esplendor.

Por último, un insecto con el que me hubiera gustado tener un encuentro más duradero: una mantis religiosa que no se quedó demasiado a disfrutar de mi compañía, pese a lo cual, conseguí robarle el siguiente retrato.


Entre las curiosidades que presenta este animal está el tener un único oído y cinco ojos (dos grandes compuestos, los que más se ven, y tres pequeños simples).