domingo, 14 de septiembre de 2014

El tremendo peso de la victoria

Ayer sábado me desperté pronto, antes de las siete y media, para dedicarme a otras actividades que nada tienen que ver con el mundo de la fotografía de fauna, y que podéis consultar en mi última entrada de Astaroth's World. El caso es que, una vez que lo dejé "cociendo", se me presentaban por delante trece horas en las que sólo podía "esperar", y se me ocurrió aprovechar la ocasión para salir con mi equipo para macrofotografía, que ya llevaba un tiempo sin hacerlo.

Era temprano, había amanecido mientras me pegaba una ducha antes de salir y aún no apretaba el calor del sol. Los bichos estaban perezosos (¿salieron quizás de fiesta el viernes por la noche?) y fue una salida bastante poco productiva. Como en otras ocasiones, me di una vuelta por una valla de madera que suele ofrecer buenos resultados, anduve por el paseo del Río Henares e incluso decidí adentrarme un poco por el parque de Los Cerros de Alcalá. Nada. Ningún sujeto interesante al que fotografiar asomó el morro.

Ya volvía derrotado cuando, poco antes de las once de la mañana, me encontré una escena que llamó mi atención: una lucha a muerte con un claro ganador. Más grande. Más fuerte. Reflexionaba al borde de un precipicio con el cuerpo inerte de su enemigo aún a sus pies. Sin embargo, no parecía estar orgulloso de lo que acababa de hacer.


No suelen llamarme la atención especialmente las hormigas, pero estas en concreto, de la especie Crematogaster Scutellaris, y su peculiar contienda épica, captaron mi interés.

Una vez visto que, cerca de las once de la mañana, los bichos empezaban a hacer apto de presencia, decidí darle una segunda oportunidad a la valla de madera, escenario de tantas de mis fotos. Me reafirmé en mi opinión de que, en contra de la tendencia general, a mi me resulta bastante más fácil fotografiar bichos bien entrada la mañana, y no con las primeras luces.

Entre los pocos que encontré esa mañana, pude ver varias orugas de pequeño tamaño.


Bastantes galerucas del olmo (Xanthogaleruca luteola), que últimamente parecen estar bastante presentes.



Dípteros, como la siguiente mosca.


Y por último, lo que yo creía que era un opilión, pero que por lo visto parece más bien un ácaro. En concreto, el conocido como Erythraeidae.




Un bicho bastante feo al que es bastante difícil encontrar "el lado bueno" para fotografiar.

2 comentarios:

  1. Disfrutando de su buen trabajo es un placer pasar por aquí Saludos

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, me alegro de que le guste. Es una actividad que últimamente tengo algo abandonada... a ver si la retomo y traigo nuevas imágenes al blog.

      Un saludo,

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