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lunes, 9 de julio de 2012

Vuelven los milanos

Ayer volví al vertedero de Alcalá de Henares y es que, ¿hay algo más bonito que un vertedero bajo el apremiante sol de julio? Bueno, pensándolo mejor, quizá la pregunta anterior no haya sido demasiado acertada.

Lo curioso de un vertedero es el tremendo contraste que hay entre la "hermosura" que pudiera haber en una bolsa de basura y la belleza de aquello que se alimenta de ella. Ver a los más emblemáticos representantes de la naturaleza cómo vienen a obtener su sustento de los más horribles deshechos urbanos es un triste espectáculo que lleva a la reflexión. No soy un experto en el tema y no me aventuraré a hablar a la ligera sobre los beneficios o perjuicios de los vertederos en la vida natural, sólo me asombro de cómo algo tan tristemente "humano" (como es una acumulación incontrolada de residuos de todo tipo) termina constituyendo parte fundamental de un ecosistema, hasta el punto de que si queremos observar a algunos animales, el sitio más adecuado para hacerlo son los vertederos. En el siguiente vídeo podéis ver una pequeña muestra de cómo es aquello, si bien es verdad que no estaba especialmente abarrotado, pues no es época de gaviotas (las cuales saturan completamente el espacio aéreo cuando están presentes, en invierno).


En el vídeo se pueden ver principalmente a las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), que son las aves blancas de mediano tamaño que salen al principio y que parecen tener más hambre que temor a la ruidosa excavadora. Aquí las podemos ver volando todas juntas:


Son muy dadas a volar "en pelotón", a veces formando estructuras triangulares bien definidas (no es el caso de la foto que muestro arriba).

También salen en el vídeo las famosas  cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) de Alcalá, caminando con más cautela en busca de su alimento. De éstas tengo unas tomas más cercanas:




Proseguimos nuestro recorrido por las aves que pude encontrar ayer en el vertedero con una de las que resultarán más familiares al lector: la paloma torcaz (Columba palumbus).


Éste común ave, no estaba técnicamente en el vertedero. De hecho, no recuerdo ver muchas palomas por allí, pero sí que estaba de camino a él, y es que son bastante comunes en la ribera del Henares (que no pasa muy lejos de la zona). Las palomas (al menos las que tenemos por aquí) suelen ser bichos muy asustadizos. Ésta, sin embargo, parecía no estar demasiado alerta... sino más bien durmiéndose.

Para el postre os he reservado a uno de mis animales favoritos: el milano real (Milvus milvus).







Majestuosas aves que en verano pueblan la zona boscosa de alrededor del vertedero. De vuelo ágil, no dudan en realizar rápidas piruetas desafiando al aire que los sustenta. Deduzco que están en época de cría: se les puede ver haciendo acrobacias en pareja y son ahora mucho mayores en número y parecen mucho más activos. A judgar por años anteriores diría que no tardaremos en ver volar a ejemplares más jóvenes pronto.

Éstas son, a mi juicio, unas de las rapaces más bellas y frecuentes de Alcalá.

Espero demostraros poco a poco con estas entradas que hasta en un vertedero, como en otros muchos aspectos más oscuros y genéricos de la vida, siempre se puede encontrar la belleza mirando hacia el lado adecuado.

martes, 26 de junio de 2012

Insectos, pájaros y peces

Como ya sabéis, en La Ventana Salvaje tenemos un serio problema con la identificación de especies (y es por eso por lo que solicitamos con ahínco la colaboración de todos los lectores para dotar a esta página del rigor al que aspira). El problema se agudiza cuando entran en juego insectos, clase del reino animal tremendamente diversificada.

En este caso traigo dípteros (insectos dotados de sólo un par de alas membranosas). Me gustaría apurar más en la clasificación, pero me siento incapaz. En primer lugar, os mostraré algún curioso tipo de mosca con unas alas especialmente coloridas (en contraposición con las tradicionales alas transparentes) y un abdomen que se inflaba y desinflaba como si de una pompa de chicle se tratase, del cual parece que está saliendo algo, quizás estemos contemplando una puesta de huevos.




Sin salirnos de la clase de los insectos, y sin alejarnos mucho de los previos (endopterigotos, insectos con metamorfosis), tenemos lo que creo que es algún tipo de himenóptero (el orden que incluye, entre otros, a las abejas).


Cambiamos radicalmente de clase para irnos a los actinopteriglos, los primeros peces de La Ventana Salvaje. Los peces, al estar debajo del agua, son muy difíciles de fotografiar, por lo que no esperéis grandes tomas. Llegué a pensar que sería imposible que apareciese ninguno en esta página, pero hoy me enorgullezco de mostraros lo que creo que son (entiendo casi tanto de peces como de insectos :p) carpas comunes (Cyprinus carpio).





Se les puede ver sacando la boca al exterior por las orillas del contaminado Río Henares.

Por último, unas viejas amigas de la página: las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis).





A estas ya las vimos en la última entrada. Tan blancas no son difíciles de detectar en vuelo o posadas en algún árbol del parque "La Isla y El Val" de Alcalá de Henares.

Y hasta quí por hoy. Más, probablemente el próximo finde :)!

sábado, 25 de diciembre de 2010

Gaviotas del Vertedero y Garcillas Bueyeras

Tal y como os prometí, a partir de Navidad esta página empezaría a incrementar su actividad, así que vamos a empezar con las gaviotas complutenses.


En el vertedero de Alcalá de Henares se acumulan un sin fin de ejemplares de aves que conviven en busca de alimento. En esta entrada vamos a centrarnos en lo que creo que son gaviotas :p (como siempre, admito ayuda en la identificación de las aves, pues no soy ni de lejos un experto).


Para los que conozcan la zona (y para los que no, aquí viene Google al rescate), a la altura del aparcamiento de camiones, muy cerca del Cementerio Jardín, se agrupan unas aves blancas que yo diría que son garcillas bueyeras.











Siguiendo la carretera y bordeando la vaya del vertedero, (ver mapa) podemos encontrarnos con una comunidad aún mayor de lo que a mi inexperto ojo parecen gaviotas sombrías, junto con otras muchas aves que van a alimentarse allí.





Un impresionante espectáculo de sincronización al volar!

domingo, 19 de agosto de 2012

Disparando bajo las últimas luces

Ayer salí para dar una vuelta por el barrio e intentar capturar a algún bicho de la fauna local con la cámara. Por lo general, suelo salir por la mañana, sin embargo, al no tenerlo muy premeditado, esta vez cambié mi rutina y salí a fotografiar a última hora de la tarde.

A éstas horas se pueden ver muchas aves volviendo a casa para descansar. Parten del vertedero de Alcalá de Henares, donde han estado alimentándose, hacia los nidos donde duermen, generalmente adentrándose en Alcalá, ya sea por la zona del río (como hacen las garcillas bueyeras) o incluso hacia el mismo casco antiguo (opción adoptada por no pocas cigüeñas blancas).


Entre el vertedero y la ciudad se interpone el muchas veces mencionado en esta página parque de "La Isla y El Val". Este pequeño parque a las afueras de Alcalá se convierte en el camino de vuelta para gran parte de la avifauna local. En la parte más hacia el suroeste del parque, siguiendo el curso del río, está establecida la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), por lo que son realmente frecuentes de ver en este entorno.




Otra cosa que también se puede ver cuando la luz empieza a escasear y en las épocas en las que aún hace calor es el fascinante murciélago (Chiroptera). Queda pendiente para alguna entrada futura de La Ventana Salvaje mostraros imágenes aceptables de estos fascinantes mamíferos, así como hablar sobre la técnica adecuada para fotografiarlos. De momento, sólo puedo mostraros algunos torpes intentos mal enfocados y con ISOs desproporcionados.




El murciélago (en vuelo) es un auténtico reto para el fotógrafo: es negro (no refleja apenas la luz), es rápido, tiene un vuelo casi browniano (parece que cambia de dirección al azar continuamente), es pequeño y sale cuando la luz es más pobre. Capturarle al vuelo con la cámara en vilo, como se puede fotografiar el vuelo de un ave normal, tiene pinta de ser tarea imposible. Sospecho que la única forma de obtener una foto aceptable de un murciélago en vuelo (obviando situaciones en las que nos acompañe especialmente la suerte) es con alguna técnica de fototrampeo con flashes sincronizados con el paso del bicho, equipo con el que - por el momento - no cuento. Está claro que se trata de una situación de fotografía del alta velocidad (atendiendo a la velocidad con la que se mueve el bicho, diría que son necesarias velocidades de disparo entorno a 1/500 segundos o mayores) y que hay que suplir la falta de luz con iluminación externa. El siguiente problema es el tener la cámara apuntando hacia él y con el enfoque correcto, para lo cual hay que deducir con anterioridad qué ruta va a seguir (quizá estudiando las rutas de salida de los lugares donde duermen) y puede que fuera interesante aumentar la profundidad de campo para tenerle correctamente enfocado (ésto podría conseguirse cerrando el diafragma, lo cual agravaría aún más nuestro problema de falta de luz natural).

En definitiva, creo que para fotografiar murciélagos no vale con apuntar y disparar, sino que es posible que sea fundamental hacer un estudio sobre los hábitos de la colonia en concreto que queramos fotografiar y contar con un equipo sofisticado para tomar las imágenes mediante trampas fotográficas.

Respecto a lo de salir por la tarde, creo que la decisión fue un error. Al final conseguí salvar el día con ciertas fotos paisajísticas del atardecer (posiblemente luego las cuelgue en Astaroth's Photography Blog), pero no creo que sea el mejor momento para la fotografía de fauna. Con la luz tan pobre se pueden hacer siluetas y podría salir alguna toma interesante, pero en general va a ser una sesión marcada por el ruido de los altos ISOs y por los movimientos emborronados debidos a las bajas velocidades de obturación. Creo que mantendré mi costumbre de salir por la mañana, cara al día, aunque como siempre, la última palabra la tendrán ellos: los animales :).

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ACTUALIZACIÓN:

Os dejo un par de tiros más de murciélagos desenfocados y llenos de ruido disparados a pulso y utilizando el flash integrado.



Salen algo más definidos que los anteriores, pero aún distan mucho de ser fotos ínfimamente "decentes" xD.

lunes, 30 de mayo de 2011

Fotografiar pájaros en vuelo

Ayer cambié la estética del este blog (espero que os guste el nuevo look) e hice algunas modificaciones la sección El Catálogo. Hoy sigo rompiendo esquemas en La Ventana Salvaje publicando esta entrada, no sobre animales propiamente dichos, sino sobre "el método". Esta será la primera publicación (espero que no la última) de la categoría "Didáctica".

No me considero ningún experto en la materia, sino todo lo contrario: alguien que con mucha ilusión da sus primeros pasos en este campo, esperando aprender algo en cada salida y poderlo aplicar en la siguiente. Sin embargo, ya llevo unas cuantas fotos a mis espaldas y creo que es el momento de pararme a analizar mi trabajo y exponer algunas conclusiones que pueden ser útiles (para mi mismo el primero, pero quizá para alguien más) a la hora de volverse a poner a la labor de registrar el vuelo de las aves que surcan nuestros cielos.

Desde el punto de vista fotográfico, un pájaro volando es un blanco móvil, distante y rápido. Esto tiene una serie de implicaciones a la hora de tomar la fotografía. Al moverse rápidamente tenemos que tener en cuenta el hecho de que es fácil que las fotos salgan movidas, por lo que será primordial disparar a altas velocidades de obturación (1/400 segundos o mayores). Pese a que disparemos a altas velocidades, lo más probable es que el ave nos salga igualmente movida a no ser que hagamos un barrido (es decir, intentemos seguir el movimiento del ave con nuestra cámara). Ésto último causa un difuminado por movimiento del fondo que puede quedar bastante curioso.

Ejemplo de barrido con una garcilla bueyera (Bubulcus ibis) que ya vimos en esta entrada. La apertura del diafragma (no demasiado cerrado, f/8) y el barrido dotan al fondo de un difuminado muy conveniente para una fotografía como esta.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/8.0 y exposición 1/320 segundos.

El siguiente punto a tratar es la lejanía. Al ser blancos lejanos hay que utilizar objetivos con focales largas (hay gente que acopla a las cámaras distintos dispositivos ópticos, como telescopios terrestres, para conseguir un resultado análogo). En la actualidad, yo uso un TAMRON AF 70-300mm F4-5.6 Di LD Macro 1:2, por lo que mi reflexión está basada en este objetivo y sólo será exportable a sistemas ópticos de características similares (recordaros que podéis ver mi equipo fotográfico en esta sección).

Para disparar a animales en libertad no suelo salir de los 300mm de focal, y es que es difícil verlos de cerca y, aunque en raras ocasiones lo estén como para utilizar focales menores, en este tipo de fotografía siempre me parece interesante verlos aún más de cerca. Las focales largas van asociadas generalmente con una menor luminosidad, lo cual nos va a dificultar el disparo.

Un par de gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) que aparecieron en esta entrada. Pese a usar un objetivo de 300mm y haber recortado la foto para quedarme sólo con el detalle que me interesaba, las dos gaviotas se siguen viendo demasiado pequeñas, es decir, hay veces en las que una focal de 300mm se queda corta. Nótese que eso de "recortar la foto para quedarme sólo con un detalle" funciona mejor contra más megapíxeles tenga la cámara que utilices. Conclusión: para este tipo de fotografía es necesario invertir en equipo. En mi caso, un objetivo de 300mm y 10'2 Mpx es, en ocasiones, insuficiente.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/9.0 y exposición 1/250 segundos.

Teniendo en cuenta que nos interesa hacer disparos rápidos, lo primero que podríamos pensar es en abrir al máximo el diafragma. En el caso de mi objetivo, para 300mm, este valor sería f/5.6. Sin embargo, las focales largas también se caracterizan por una disminución en la profundidad de campo ("Depth Of Field" en inglés, que es la diferencia entre la mínima y la máxima distancia desde nuestra cámara en la que podemos considerar que la foto sale "aceptablemente enfocada"). Para este tipo de fotografía no necesitamos profundidades de campo exageradamente grandes (sólo queremos enfocar al pájaro, con unos decímetros de profundidad de campo debería bastarnos), pero el problema es que, como he dicho antes, son objetos móviles lejanos y atinar con el enfoque no es trivial. Para podernos permitir cierto error en el enfoque (es decir, que aunque no disparemos con el enfoque exacto, la profundidad de campo sea lo suficientemente grande como para que las fotos no nos salgan desenfocadas), yo recomendaría disparar a f/7.1, aunque ello signifique que haya que ganar velocidad de disparo de alguna otra manera (por ejemplo, con el ISO, sacrificando la calidad de la imagen). Por supuesto, recomiendo usar el enfoque manual puesto que los pájaros son "pequeños" (al menos, con focales de 300mm para pájaros a la distancia habitual) y se mueven rápido, combinación de sucesos que no suele facilitar la labor del enfoque automático de las cámaras.

Gráfica realizada con un script en MATLAB diseñado por mi mismo. En ella se ve que para una focal de 300mm y una apertura del diafragma f/7.1 tenemos una profundidad de campo de algo menos de 3m al disparar a un ave situado a 30m. Es decir, que si nuestro blanco mide 1m de envergadura alar saldría completamente enfocado, y tendríamos cierto margen por si no enfocamos de manera totalmente precisa.

Como adelantaba en el párrafo anterior, si queremos cerrar un poco el diafragma (f/7.1) y disparar rápido (velocidades de obturación ~ 1/400 segundos) al mismo tiempo, es posible que tengamos que subir el ISO. Yo siempre soy muy reacio a disparar con ISO distinto de 100, el cual puede funcionar bien en días soleados con aves de colores claros. Sin embargo, para aves oscuras es imprescindible subir a ISOs más altas. Yo recomendaría ISO 100 para pájaros claros, como la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) e ISO 200 - quizá incluso 400 - para aves oscuras, como el cuervo común (Corvus corax).

Un cuervo común (Corvus corax) que apareció en esta entrada. Las aves negras son bastante difíciles de fotografiar. Su plumaje a penas refleja la luz y hay que buscarse las mañanas si queremos resolver detalles del animal y no sólo quedarnos en su silueta. Nótese que a penas se distinguen sus patas y sus ojos y que, aún así, el movimiento de sus alas está difuminado, lo que indica que debemos combinar tiempos de exposición menores con, por ejemplo, ISOs más altas. Quizá una buena combinación hubiese sido ISO 400 y exposición 1/600 segundos.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 200, apertura f/7.1 y exposición 1/400 segundos.

Lo bueno de las aves en vuelo es que el cielo contrasta mucho con ellas, por lo que es  más fácil exponer correctamente la fotografía (es decir, determinar los valores de ISO, apertura de diafragma y velocidad de obturación que hacen que la imagen no quede ni demasiado clara ni oscura). Para animales sobre tierra la cosa cambia, puesto que ésta es más oscura que el cielo, y nos obliga a subir el ISO/abrir el diafragma/disminuir la velocidad de obturación con respecto al caso habitual para aves en vuelo.

Un buitre leonado (Gyps fulvus) en pleno vuelo, el cual pudimos ver aquí. En este caso no tiene por fondo el cielo, sino la piedra, lo que hace mucho más difícil el fotografiarlo puesto que ambos se confunden. Cometí el error de no subir el ISO (es un pájaro oscuro y encima sobre un fondo también oscuro) aumentando en su lugar el tiempo de exposición y pagando mi falta con un resultado poco nítido.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/7.1 y exposición 1/200 segundos.

Por último, recomendar el disparo en ráfaga. Al disparar a algo en rápido movimiento es un tanto impredecible cómo va a quedar exactamente la foto y, por si no nos gusta después al ver los resultados, es conveniente tener los instantes anteriores y posteriores. El trípode, elemento clave para cualquier aficionado a la fotografía, en esta ocasión me parece innecesario (también debido a la velocidad de nuestros inquietos "modelos").

Una secuencia que pudimos ver aquí en la que aparece un milano negro (milvus migrans) llevándose algo al pico. Esta imagen sirve para mostrar que la fotografía que tomemos puede cambiar de un instante a otro, por lo que es interesante mantener toda la secuencia y luego elegir la imagen que más nos guste. Otras veces, como sucede en este caso, la secuencia refleja la ejecución de una acción a lo largo del tiempo, por lo que es un motivo más para disparar en ráfaga.
Datos sobre la fotografía: focal 300mm, ISO 200, apertura f/7.1 y exposición 1/400 segundos.

En resumen, los valores medios que creo que son idóneos para este tipo de fotografía son:
  • Velocidad del obturador: Debe ser alta (exposición corta, < 1/400 segundos).
  • Focal: Debe ser larga (> 300mm).
  • Apertura del diafragma: Puede ser grande como para difuminar el fondo, pero no mucho para asegurar el enfoque (~ f/7.1).
  • Enfoque: Debe ser rápido (manual).
  • Modo de disparo: Contínuo (ráfaga).
  • Trípode: No hace falta.

Sólo deciros que, para los aficionados que se estén iniciando en el apasionante mundo de la fotografía (no sólo en la fotografía de naturaleza salvaje), os recomiendo este tutorial sencillo de seguir (en mi opinión) para principiantes.