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jueves, 13 de agosto de 2020

Arañitas estivales

Tengo la impresión de que se ven más arañas y de mayor tamaño tirando hacia octubre (¿aprovecharán halloween para sentirse en su salsa?). Pero eso no significa que no se vean durante el resto del año. De hecho, paseando hoy por Los Cerros de Alcalá, no había planta sin telaraña y, fijándose bien (ya que a veces son unas artistas en el campo del mimetismo), veías a su orgullosa tejedora al lado.

Y empezamos presentando a los invitados de hoy: en primer lugar, creo que esta pequeña es una versión en miniatura de la que en su momento identifiqué como Dictyna civica (aunque tampoco lo tenía muy claro por entonces y mucho menos ahora). En mayo de hace unos años vimos un ejemplar enorme y esta parece una versión menos crecida del mismo.


Desde el desconocimiento, el parecido se lo saco por la forma redondeada de su cuerpo, la forma de la cabeza, la disposición de los ojos (al menos, los más superiores, que son los que salen en la foto) y por el pelo largo que cubre todo su cuerpo.

Atendiendo a la forma y, sobre todo, a la postura de nuestra siguiente invitada, creo que es una Uloborus walckenaerius.

Estas arañas se caracterizan por no tener veneno, envolviendo muy bien a sus presas, lo cual no sé si me cuadra del todo con la siguiente foto, en la que creo que se está zampando a un bichillo (pero no le veo envuelto en tela).

Sin salirnos de los arácnidos, pero sí de las arañas, volvemos de nuevo con el segador (opiliones).
 
 
Nuestro siempre apuesto amigo, capaz de dar repelús al más valiente, se encontraba reposando plácidamente en la pared de una nave industrial a las afueras de Los Cerros de Alcalá. Os dejo una foto sacada con el móvil por si no le reconocéis tan de cerca, porque seguro que lo habéis visto con sus largas patas alguna vez.


Y ahora sí que saltamos de subfilo y clase, a los insectos, con un mosquito (Culicidae) con cresta (lo cual parece ir asociado al género, tratándose en este caso de un macho).
 
 
También traigo un crustáceo, una cochinilla de la humedad (Oniscidea).
 
 
Por último, una libélula (Anisoptera).


La pobre debía tener algún problema, puesto que no conseguía levantar el vuelo.

Hasta aquí la sesión macro de hoy. Más fotos, pronto.

lunes, 10 de agosto de 2020

Mantis: el regreso

La mantis religiosa (Mantis religiosa) es, en mi opinión, un insecto de lo más interesante. Además de tener un buen tamaño para fotografiarlo, tiene cierta apariencia alienígena y más si nos vamos a ciertas variedades más exóticas. En este caso, os presento un par de ejemplares locales, encontrados en las paredes de una nave industrial (cercana al campo y al Río Henares).




Este último amigo, presenta unos colores bastante más oscuros que el primero. Como curiosidad, indicar que sus ojos no son "sólo" esos dos enormes elipsoides a los lados de su cabeza (esos son sólo sus ojos compuestos), sino que los tres puntos de su "frente" también son ojos (ojos simples). Además, es el único animal (que se sepa hasta la fecha) con un único oído (que tiene en el tórax).

A parte de las siempre vistosas mantis, en esta salida me he encontrado con varios arácnidos. El más feo de todos, sin duda, este segador (opiliones)


 

Me he dado cuenta de que siempre le llamo "feo", pero creo que se ha ganado el título a pulso. Estaba en la misma nave que la mantis, pero aprovechando una grieta donde él y otra media docena de amigos suyos habían tejido sus redes. Éste de la foto estaba especialmente fornido y tenía pinta de no tener muchas ganas de moverse, lo que me ha venido bien para hacer la foto.

Sin embargo, no ha sido el primer arácnido del día. Antes del amanecer ya había incordiado con mi flash al siguiente invitado.


 

La verdad es que sólo por su cuerpo peludo, sin verle la cara, no creo que pueda identificarla de momento.

Por último, pasamos a la familia Formicidae. Las hormigas son bastante habituales en nuestro entorno, por lo que es común que salgan retratadas en mis salidas.

 

Y hasta aquí por hoy. Una tormenta de verano puso fin precipitadamente mi excursión. Más, en la próxima salida.

sábado, 28 de junio de 2014

La invasión de las arañas

Se te ocurre dar un agradable paseo por el monte cuando, de pronto, se hace un profundo silencio. Te das cuenta de que ya no hay nada en el bosque que se atreva a hacer ruido, toda criatura viva parece estar expectante ante los acontecimientos que pudieran tener a bien acaecer en los instantes posteriores, hasta las plantas parecen estar guardando la respiración con vegetativa cautela. De repente, se hace de noche. Una gran sombra lo cubre todo. Alzas la vista hacia el horizonte y por fin contemplas en su total esplendor a la bestia de ocho ojos. Una visión tan horripilante como - en cierta manera - hermosa que, con toda seguridad, será la última que quede grabada en tu retina.


Eso es lo que deben pensar los seres más pequeños que se encuentren con nuestra primera invitada de hoy: una araña lobo (Pisaura mirabilis) de tamaño desproporcionado. Me cuesta dar una estimación de su longitud, puesto que no tengo una buena foto de perfil suya, pero creo que es la más grande que hemos podido ver hasta el momento.

La última vez que nos maravillamos del enorme tamaño de una de estas fue en abril de 2014, con la que aparece en la siguiente foto.


Esa ya era la más grande con diferencia que por entonces habíamos visto, y se ve que era algo menos "cabezona" que la de hoy (ambas fotos están echas exactamente a la misma distancia del bicho). Me llama la atención, en estos mismos instantes, la diferencia de anchura entre los pedipalpos de ambas. Pareciéndome el mismo tipo de araña, es cierto que la versión de abril presenta unos pedipalpos muchísimos más gruesos que la versión actual, aunque debido a mi falta de formación en el campo de la entomología, me temo que no soy capaz de atribuirle ningún significado concreto.

Además de grande, nuestra amiga de hoy tenía la peculiaridad de ser especialmente inquieta, protagonizando algún momento divertido como el que ya comentaba hace unas horas en Twitter.


Su cuerpo era robusto y su aspecto en general, con ese tamaño, bastante imponente.


No muy lejos de allí he encontrado una bolsa de huevos recién eclosionados.




Unas imágenes preciosas para ver justo antes de irse a dormir y pasarse toda la noche sintiendo picores por todo el cuerpo. En ellas podemos ver a un gran número de pequeñas arañas saliendo de lo que parece ser un saco de huevos colgado de la parte inferior de una valla de madera. Aunque la identificación resulta compleja, debido a su pequeño tamaño, parece descartado que se traten crías de nuestra anterior invitada, sino que más bien parecen arañas lobo (Lycosidae). Como hemos comentado en otras ocasiones, hay un conjunto amplio de arañas conocidas popularmente como "arañas lobo", pese a ello, la Pisaura mirabilis suele ser menos robusta y más alargada que las pertenecientes a la familia de los licósidos. También parecen diferenciarse en el tamaño y disposición de los ojos: mientras que la Pisaura mirabilis tiene todos sus ojos de tamaño similar, los licósidos tienen sus dos ojos centrales superiores de mayor tamaño, quedando los otros dos de esa hilera más desplazados hacia sendos laterales.

Compartiendo vecindario, encontramos a los crecidos segadores (opiliones), con sus patas largas y sus cuerpos robustos.


Recordemos que estos bichos siguen siendo arácnidos, pero a diferencia de las arañas, no presentan una cintura que divida su cuerpo en dos partes bien diferenciadas.

Pasemos a los bichos alados. Empecemos con himenópteros para hablaros de las avispas.



La véspula germánica o chaqueta amarilla (Vespula_germanica) invade nuestros parques y fuentes con el calor del verano. En las fotos de arriba la podemos ver arrancando madera de la valla. Según he podido leer, este comportamiento suele deberse a la necesidad de celulosa que extraen de la madera muerta para utilizar en la construcción de sus refugios naturales.

Vamos a terminar esta entrada con un avión improvisado de la naturaleza. La siguiente foto la saqué hace algún tiempo en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid.


Y, a continuación, lo siguiente.


¿No son básicamente la misma cosa? El bicho en cuestión parece ser una polilla en "T" (Emmelina monodactyla), un microlepidóptero (mariposas de pequeño tamaño) miembro de la familia de las polillas penacho (Pterophoridae).



Y hasta aquí la salida de hoy. Espero poder mostraros más pronto. Hasta entonces, no soñéis con miles de arañas invadiendo vuestra cama esta noche.

domingo, 9 de marzo de 2014

Crónica de un finde primaveral

El buen tiempo ha dado por fin la cara este fin de semana, de tal manera que casi hubiera sido un delito haberse quedado en casa y no disfrutar de la visita del astro rey. Lo mismo debieron pensar los bichillos que cruzaron sus pequeños pasos con los míos en tan agradable paseo primaveral. Mención especial en esta sesión a los arácnidos, los cuales parece que muestran últimamente cierta predisposición a ponerse delante de mi cámara.


La foto que abre esta entrada se la debemos a una tarántula (Lycosa tarantula), o "araña lobo", la cual poco tiene que ver con la araña normalmente conocida como "tarántula". Siguiendo a la Wikipedia, ésta nos cuenta que el término "tarántula" se refiere muy a menudo a las familias "Theraphosidae" y "Dipluridae", de origen americano, siendo los licósidos conocidos simplemente como "arañas lobo".


En cualquier caso, se trata de un ejemplar grande y bello (a su manera) para empezar abriendo boca.

Parecida a la anterior, pero algo más pequeña, es la que se muestra a continuación.


Quizás "bella" no es la palabra que utilizaría para nuestra siguiente invitada.


Esta araña, aparentemente impermeable a la tendencia de la "operación bikini", no ha podido ser aún identificada por mi. Como siempre, toda ayuda al respecto será bien venida. Debido al desproporcionado tamaño de su opistosoma (abdomen) con respecto al resto de su cuerpo, me surge la duda de si podría estar en un estadio inmediatamente previo a la puesta de huevos.

Como hemos comentado otras veces en este blog, no todos los arácnidos son arañas. Los segadores (opiliones), son unos viejos conocidos de la página.



A diferencia de otros arácnidos, los opiliones no presentan una cintura estrecha bien definida, sino que su cuerpo parece una "única pieza" sin divisiones.

He fotografiado a ejemplares bastante grandes de opiliones, pero casi siempre en una valla de madera que hay cerca de mi casa. Con el buen tiempo, me animé a dar una vuelta por el parque conocido como "Los Cerros de Alcalá", y creo que es la primera vez que los fotografío en un entorno puramente natural, y no sobre una valla construida por el hombre.

Abandonando ya el campo, sobre la pared de un taller cercano, pude encontrar a la ya conocida araña lobo (Pisaura mirabilis).



Aunque el término "araña lobo" suele reservarse, como hemos comentado antes, a los licósidos ("lycos" = "lobo" en griego), a veces también se les llama así a las arañas sobre estas líneas, con las cuales comparten algunas características. A continuación, podemos ver a una de estas con su presa: lo que parece ser un díptero.


Junto a éstas siempre suele aparecer otra a la que ya en su día le vi pinta de "cangrejo".



Pues resulta que sí, efectivamente se trata de una araña cangrejo (Xysticus). Gracias a Guadarramistas he descubierto que se trata de una araña del género Xysticus, dentro de la familia de los tomísidos (o arañas cangrejo). Queda así resuelta una de las incógnitas que habitualmente se planteaba en este blog.

Vamos a dejar a un lado un poco a los arácnidos, que buena parte de esta entrada ya han ocupado, y vamos ahora con algunos insectos. Empecemos con un gorgojo (Curculionidae).


Parecido a los que vimos el último día, de pequeñísimo tamaño, plantado meditativo sobre una hebra vegetal se asemeja a un gran mamífero sobre un tronco caído, pero a diminuta escala.



Hoy también traigo a un saltamontes (Caelifera) y a una hormiga (Formicidae).

Dejo a los dípteros para el final. En concreto, hoy os traigo moscardón de los grandes, al que pude tomarle una foto bien de cerca.


Entre lo cerca que le hice la foto, y lo grande que era el ejemplar, quizás sea una de las fotos en las que podamos ver más grande a lo que creo que podría ser una mosca azul (Calliphora vomitoria).

Y hasta aquí la entrada de hoy. Con el buen tiempo, preveo que en las próximas semanas podamos ver un estallido de biodiversidad por nuestros parques y montes y tengamos excelentes oportunidades para disfrutar de ella y fotografiarla.

domingo, 23 de febrero de 2014

Un rayo de sol

Como muchos de los animales que podemos ver en esta página, me temo que durante buena parte de esta temporada invernal he reducido significativamente mi actividad, sin embargo, parece que vuelve a salir el sol y, con él, reaparecen las ganas de patearse el campo en busca de esos modelos que gustosamente (algunos más que otros) prestan su imagen al noble objetivo de aparecer entre estas líneas.

Quiero empezar con un clásico: la avispa del final del paseo del Henares.



Esta avispa (Vespula germanica) ha permanecido en el mismo sitio durante meses, en un estado de actividad reducida. Leyendo sobre el tema he llegado a pensar que podría tratarse de una reina intentando sobrevivir al invierno en mitad de su hibernación, aunque lo que me extraña es que no esté hibernando en un lugar protegido, sino a la vista de todos, aparentemente indefensa de depredadores y las inclemencias del tiempo. He de decir que en otras ocasiones la he visto moviéndose, aunque de manera lenta y torpe, pero de forma más o menos continua. En esta ocasión a penas movió una antena, dando la apariencia de no acumular demasiadas fuerzas dentro de sí, teoría que parece verse reforzada por la posición de su cabeza, apoyada sobre la superficie en la que está posada y levemente girada hacia un lateral.

El invierno es mala época para los insectos, por eso dedicamos las últimas entradas a buscar otros miembros del reino Animalia. Los últimos animales de pequeño tamaño que pudimos ver antes del invierno fueron los arácnidos, que parece que son los más resistentes al frío de entre los modelos para macrofotografía. Los más feos de ellos, a mi juicio, son los gordos y patilargos segadores u opiliones (Leiobunum politum).


Es muy frecuentes verlos colgados boca-abajo en alguna valla de madera, y son fáciles de encontrar por sus enormes patas.

Ahora, según va adentrándose el calor, ya empieza a verse más fauna. Parece que los zapateros (Pyrrhocoris apterus) son unos de los primeros en romper su timidez y presentarse.






También se empiezan a ver algunos dípteros, que dentro de unos meses invadirán nuestros campos.


La de arriba es una mosca (no sabría identificar exactamente cual). Bajo sus alas se puede identificar bastante bien una parte clara que sobresale. Se trata del halterio, una deformación de las alas posteriores (los dípteros se caracterizan por tener un solo par de alas funcionales) que les sirve a modo de giróscopo para estabilizar el vuelo.

Siguiendo con los dípteros, me encontré con este simpático mosquito (Culicidae), el cual no me gustaría que me picase.


De un tamaño igual o mayor al de una mosca común, llamaba notablemente la atención.

Terminamos con los dípteros con la siguiente mosca, también sin identificar.




Retomando los himenópteros, con los que hemos abierto esta entrada, tenemos a la que creo que podría ser la hormiga roja europea de la madera (Formica polyctena).


Se descubrió que esta especie varía significativamente su comportamiento en víspera de terremotos, por lo que podrían ser usadas para predecirlos.

Seguimos con un coleóptero de gran tamaño. Posiblemente una carraleja (Meloe tuccius).




Y sin dejar los coleópteros, pasamos a uno bastante más pequeño: una mariquita (Coccinellidae).


Quiero terminar la entrada con un curioso animal.




Vi una piedrecita pequeña moviéndose encima de una valla y mi lógica me advirtió de que aquello era un tanto raro. Tras mirarlo de cerca he llegado a la conclusión de que se puede tratar de la fea larva de algún insecto, quizás de una la hormiga león (Myrmeleon formicarius), la cual se ha dado un agradable baño en tierra y basura, generándose una concha alrededor que le da tan pétreo semblante. En el vídeo de abajo podemos ver cuán ágil se mueve dicha piedra.


Y con este curioso hallazgo cerramos el capítulo de hoy. Espero que os haya gustado.