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domingo, 3 de noviembre de 2013

Salticidae

En la última entrada pudimos ver algunas arañitas y comentábamos su aparente carácter estacional, puesto que año tras año se las ve especialmente activas a finales de octubre. Este fin de semana, ya a principios de noviembre, no han sido tan visibles como en la última ocasión. También comentaba la hipótesis, dentro de mi más profunda ignorancia, de que pudiera haber relación entre las lluvias que precedieron a la anterior salida y el gran número de arácnidos que aparecieron aquel día.


Sea como fuere, lo cierto es que ayer pude ver menos arañas, pero eso no significa que hoy no traiga fotos interesantes. Si en la última entrada pudimos retratar a varios saltícidos (Salticidae), en esta ocasión al menos tuve la suerte de encontrarme con uno un poco más crecidito, por lo que podremos verle mejor.







También fotografié a otro ejemplar mucho más pequeño, el cual parecía muerto. Por política del blog, no aparecerán en estas páginas fotografías de animales muertos (a no ser que sean parte del mismo proceso de caza de uno de los animales fotografiados). Cito el hecho por si pudiera ser de relevancia para justificar el descenso de arañas vistas en esta salida: quizás gran parte de ellas hayan muerto debido al importante descenso de temperaturas que hemos vivido durante esta semana, resistiendo sólo las más corpulentas, que hayan podido mantener mejor su temperatura corporal, encontrar refugio y seguir alimentándose.

Siguiendo con los arácnidos, os dejo otra araña cuya identificación no tengo del todo clara.


De aspecto más agresivo que la anterior y de bastante mayor tamaño, creo que por la posición de sus quelíceros podría ser un miembro del suborden de los migalomorfos (Mygalomorphae). Quizás se parezca bastante a un ctenízido (Ctenizidae).

Al igual que en mi anterior salida, me he encontrado con un bien conocido himenóptero: la avispa (Vespula germanica).




Es curioso el comportamiento de esta especie en estas últimas salidas. Normalmente fotografiar avispas me resulta harto complicado, y es que suelen ser por naturaleza inquietas: se mueven mucho, permanecen posadas poco rato y no suelen dejar que te acerques. Sin embargo, y aunque desconozco la causa de este comportamiento, últimamente me las encuentro paradas o caminando lentamente por la madera de la valla que me sirve de "estudio fotográfico", sin hacer uso de sus alas ni intentar huir cuando alguien se les acerca, lo cual facilita enormemente mi labor fotográfica.

Siguiendo con bichejos alados, nos vamos a meter un poco con los dípteros en este caso. Aquí tenemos a una mosca azul (Calliphoridae).


La verdad es que de moscas ya hemos hablado largo y tendido en La Ventana Salvaje. Hay que tener en cuenta que mi habitual "banco de pruebas" para ver el rendimiento del nuevo equipo fotográfico cada vez que lo actualizo es un puente de madera plagado de estos dípteros.

Pasamos a los coleópteros (Coleoptera). Al primero que os traigo es a un gorgojo (Curculionidae) chiquitito (nada que ver con el de la entrada anterior).


Seguido por una mariquita (Coccinellidae).


Para acabar, una señora oruga de mariposa blanca de la col (Pieris brassicae).



También tenemos capturado en vídeo su curioso bailoteo.


Hasta aquí los bichejos de hoy. Quería acabar con un par de imágenes comparativas de distintas etapas de este blog, que muestran cómo la inversión en equipo fotográfico ha ido dando sus frutos.



El primer par de imágenes (avispa) muestra cómo, con la misma cámara, cambiando la óptica y la iluminación, pasamos de tener una imagen de cuerpo entero del insecto a un retrato de su rostro. El TAMRON 70-300mm con el que se hizo la primera imagen de la avispa es un buen objetivo para inciarse en macrofotografía, pero su factor de aumento es, en el mejor de los casos, 1:2 (lo que significa que la imagen en el sensor es de la mitad del tamaño que el objeto real), y su calidad de imagen no es espectacular. En la segunda imagen de la avispa se ha utilizado un TAMRON 90mm (de calidad muy superior al anterior y con aumento 1:1), tubos de extensión (que aumentan la amplificación de imagen del sistema completo) y un flash de anillo (que soluciona los muchos problemas de pérdida de luz y vibraciones por larga exposición).

 La comparación está hecha "pixel a pixel", es decir, no se han escalado por separado cada una de las imágenes, se ha escalado de manera que la cantidad de píxeles por área mostrada sea igual en ambas imágenes comparadas. Esto tiene un efecto importante en la segunda comparativa (araña), puesto que se ha cambiado, no sólo de óptica e iluminación (como en el primer caso), sino también de cámara (y por tanto, de sensor). La resolución de la Nikon D3000 es menor que la de la Nikon D7000, por lo que al comparar una misma cantidad de píxeles, el resultado es que las imágenes procedentes de la D7000 salen aún más grandes.

Creo que la última comparación es bastante contundente. Es cierto que el equipo no hace al fotógrafo... pero a veces es sencillamente imprescindible para poder realizar ciertos tipos de fotografías.

Con le viejo equipo la mayoría de las imágenes mostradas en esta página eran "recortadas" (en vez de mostrarse la imagen original, se mostraba un pequeño recorte de la misma: la parte de la foto que contenía al bicho). Esto siempre me ha dejado un pequeño mal sabor de boca. Con el nuevo equipo no tengo que recurrir a éste tipo de "trucos" para mostraros a los bichillos al tamaño que deseo.

Como curiosidad, dejo lo que sería una imagen recortada con el nuevo equipo: un detalle de los ojos de una de las arañas saltarinas anteriores.


Se ven seis de sus ocho ojos: los dos grandes frontales, los dos medianos laterales de delante, el pequeño lateral izquierdo y el mediano izquierdo de atrás (quedan ocultas las versiones diestras de los dos últimos). Aún me falta obtener estas imágenes con más nitidez, pero ya he aprendido algún truco del fin de semana pasado a este para mejorar ese aspecto, y espero poder seguir mostrándoos cada vez mejores imágenes de estos espléndidos arácnidos.

viernes, 2 de mayo de 2014

La primavera, la sangre altera

Hola y bienvenidos a una sesión más de La Ventana Salvaje. En esta ocasión veremos, entre otros, a sírfidos, a arañas gigantes y a mis estimados asílisdos.

Empecemos por los primeros.


Este pequeño peluche, aunque pudiera parecerlo, no es ninguna abeja. Es una mosca bastante bien disfrazada. Se trata de un sírfido (o "mosca cernidora"), un díptero (que es el orden que incluye a moscas y mosquitos, y que es distinto al que incluye a las abejas y avispas, los himenópteros) con una capacidad de vuelo asombrosa: capaces de mantenerse inmóviles en el aire, lo cual es útil a la hora de recolectar el néctar de las plantas que les sirve de alimento.

Su vuelo es tan estable que es posible tomar una foto durante el mismo, como ha sido el caso de la primera foto bajo estas líneas (puede verse su cuerpo nítido mientras que sus alas aparecen difuminadas por el movimiento).






En concreto, y aunque insisto como siempre en que no soy un experto en el tema de la identificación, éste presenta bastante similitudes con una Scaeva pyrastri.

Una de las diferencias con los himenópteros, son sus antenas. En el caso de los dípteros las antenas son cortas, mientras que en los himenópteros, son más largas, como podemos apreciar en las siguientes imágenes.




Siguiendo con los bichejos voladores, tenemos a uno de mis favoritos: la mosca ladrón (Asilidae).


Los asílidos son dípteros que pueden alcanzar un tamaño considerable, y que tienen una apariencia fuerte y agresiva. En la la foto de arriba y en la de abajo podemos ver cómo sostiene entre sus patas a una desafortunada presa.



No sé si podéis notar la felicidad y satisfacción en el rostro de la protagonista de nuestra última foto, pero ha llegado el momento de confesar que el título de esta entrada no es en absoluto casual. El oscuro motivo de utilizar tan conocido refrán como título es que los insectos estaban un poco... "alterados". Para deleite del público que nos visita, tengo ¿el gusto? de traeros un indecente primer plano de no-sé-qué-guarrerida que estaban haciendo estos bichos.


Sí, estoy de acuerdo: ¡realmente escandaloso!, ¡y en plena calle! Sin embargo, no os vayáis a pensar que han sido los únicos. Por lo visto esta indecente moda exhibicionista es "lo último" también entre escarabajos de todo tipo.



Dejemos de pensar en sexo por un momento - hagamos el esfuerzo - para recibir a nuestra peluda invitada. Se trata de una araña de dimensiones considerables, sobre todo en lo que a su parte posterior se refiere.


Por su forma, tiene la apariencia de un dictínido, aunque veo sus patas demasiado peludas. Quizás podría tratarse de una Dictyna civica, pero de un tamaño bastante considerable.



Siguiendo el procedimiento descrito en entradas anteriores para medir a partir de fotos, podemos deducir que nuestra amiga mide unos 9,30 mm de largo (sin contar sus patas), aunque lo realmente sorprendente es el grosor de su abdomen (casi 8 mm de diámetro vertical).

Con cierto arte, se quedaba en el centro de su red esperando pacientemente que llegara el aperitivo. En cuanto un mosquito caía en su trampa, de un salto avanzaba hasta él, le daba dos puntadas con su seda para retenerlo, y volvía al centro de su tela esperando a su próximo invitado.

Pasamos a una pequeña ninfa de miridae, posiblemente un cápside verde común (Lygocoris pabulinus).


Siguiendo con los bichos raros, continuamos a continuación con un escarabajo de largas antenas (longicornio). Concretamente, el longicornio de los cardos (Agapanthia cardui).


Finalizo la entrada de hoy con un simpático gorgojo (Curculionidae) de gran tamaño.


Hasta aquí los bichos de hoy. Más, pronto.

sábado, 15 de marzo de 2014

Lycosidae

Esta noche estrellada está siendo presidida por una preciosa luna llena. No sé si esta será la razón, pero el caso es que, de día, por el campo, no son difíciles observar las arañas lobo.


Mitología a parte, las arañas lobo, también conocidos como licósidos (Lycosidae), son una familia de arañas que incluye a los miembros más grandes de las especies autóctonas del viejo continente. En mi salida de hoy he podido ver un grandísimo número de ellas. Sólo hay que mirar al suelo mientras vas caminando y verás cómo unos "pequeños puntos negros" se mueven a pequeños impulsos alejándose de ti.

Según he leído en la omnisciente Wikipedia, las tarántulas europeas (Lycosa tarantula) miden de 2 a 3 cm. Las que vamos a ver a continuación estarían rondando el centímetro, por lo que probablemente se traten de otras especies de licósidos de menor tamaño.















Recordad que todas las fotos se pueden ver más grandes pulsando sobre ellas. Creo que vale la pena ver más de cerca la "cara bonita" que presenta nuestra última amiga.


Después de las arañas, vamos con algo tradicionalmente más apreciado (aunque no nos engañemos, de cerca siguen siendo igual de feas). Me refiero a las mariposas. Con el inicio del buen tiempo, los lepidópteros empiezan a sobrevolar nuestros campos y parques de flor en flor. En concreto os voy a mostrar una mariposa maculada (Pararge aegeria).


Es una lástima, puesto que tuve la oportunidad de sacar unas fotos mucho más de cerca de este inusualmente impasible bicho, y lo hice, pero un problema con mi flash (que aún tengo pendiente de revisar) las ha hecho inservibles. Así que de momento nos quedamos con la de arriba, una foto hecha justo en el límite contrario (con la mariposa en el punto de enfoque más lejano posible).

Digo lo de "inusualmente impasible" porque a estos bichos no es fácil pillarles tranquilos cuando ha entrado bien el día. Cogen energía del sol para volar, y cuando la tienen, no son fáciles de perseguir (sobre todo teniendo en cuenta que con mi equipo actual, la cámara debe estar a menos de 10 cm del bicho). Dicen que el truco está en fotografiarlos a primera hora de la mañana, pero a mi esa estrategia nunca me ha salido bien (empezando por el primer paso: el de madrugar).

Cambiamos de bicho: vamos con un gorgojo (Curculionidae), muy parecido al que vimos el último día.



El bichillo era bastante pequeño, y se movía un poco al merced del viento, que de vez en cuando lo arrastraba.

Terminamos con un curioso hallazgo. El bichejo que veréis a continuación, al cual aún no he podido identificar, estaba sobre el tronco de un árbol y era realmente difícil de distinguir cuando no estaba en movimiento.


Con sus pequeñas alas transparentes, se da cierto parecido a una cigarra, pero parece bastante más menudo y de construcción menos robusta en general.

Y hasta aquí esta entrada, os espero pronto con nuevas fotos.

ACTUALIZACIÓN: En el mundo de la macrofotografía, muchas veces se pierde la noción del tamaño. Vemos cosas realmente pequeñas de manera realmente grande y, aunque desde el punto de vista estético de la fotografía a lo mejor no importa mucho, desde el punto de vista biológico sí es un factor relevante (por ejemplo, a la hora de identificar especies). Por eso, aprovechando el mini-estudio que realicé sobre mi equipo para macrofotografía, os traigo la medida de algunas arañitas que acabamos de ver.

~ 7mm

~ 7mm

~ 8mm

Estos estimaciones (un tanto burdas) parecen descartar la hipótesis de que pudiésemos estar hablando de tarántulas europeas (Lycosa tarantula), bastante más grandes (20-30mm). Cierto es que la araña de la cual hemos ampliado el rostro para verlo más de cerca era algo más grande que las medidas sobre estas líneas (al no salir de perfil, no podemos determinar su tamaño con este método), pero en cualquier caso, seguiría siendo de la mitad del tamaño de una tarántula macho, y la tercera parte de una hembra media.