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viernes, 5 de agosto de 2011

Época de milanos

Hoy, como anuncié por la mañana en Twitter, he vuelto a ir a fotografiar milanos al vertedero de Alcalá de Henares. Los que sigáis este cuaderno de campo sabréis que no es la primera vez que lo hago (quizá las mejores tomas de esa localización estén en esta entrada). Los milanos (milvus milvs / milvus migrans) son unos de mis animales locales favoritos. Son unas de las mayores rapaces que hay por la zona y nunca me cansaré de observarlos y fotografiarlos.

Un milano real (milvus milvus), la que yo diría que ha sido mi mejor captura de hoy

La excursión de hoy no se caracteriza por grandes fotos de estas maravillosas aves, sino más bien por haberme adentrado más que nunca en su habitat. Me explico: en primer lugar, sospecho (dentro de mi profunda ignorancia en el tema) que ha pasado la época de cría y ahora contamos con una nueva población emergente de milanos jóvenes. Hace no demasiado tiempo lo normal era ver en los cielos a una pareja o como mucho a una decena de estas aves. Hoy superaban la centena sólo las que se mostraban al vuelo (cuántas más habría escondidas en el bosque).

Cada "mancha" negra sobre ese cielo azul es un milano

El resultado: un montón de milanos en los cielos (más que nunca) y un montón de sus plumas por el suelo.

Algunas de las plumas de milano que he recogido hoy. No incluyo las más grandes porque no cogían en mi escáner.

Además, por primera vez he visto una gran cantidad de nidos que sospecho que podrían ser usados por los milanos.


La diferencia con otras de mis excursiones es que en este caso no me limité a esperar a que se alimentaran de la basura del vertedero, sino que me adentré hasta donde viven habitualmente, pudiendo retratar otras acividades, y no sólo la ingesta de alimentos. Por ejemplo, y aunque las fotos no son especialmente buenas, es la primera vez que capturo a un milano posado.



Esto tiene su dificultad, puesto que es un animal tremendamente escurridizo y con agudos sentidos para detectar tu presencia mucho antes de que tú detectes la suya. Lo normal es que sala huyendo al mínimo indicio de presencia humana.

Hoy quizá haya sido la vez que más de cerca haya visto a los milanos. Caminando simplemente por el bosque que rodea el vertedero salían huyendo de las ramas adyacentes. Claro que en esas circunstancias de poca luz, mucha frondosidad y gran velocidad de escape, es difícil atinar correctamente con la cámara.


Pero aún así, podemos ver en la foto de arriba a un milano volando por el bosque a escasos metros de mi.

Para que os hagáis una idea de la cantidad de milanos que había, en cierto momento me pareció la situación tan increíble que intenté grabarla en vídeo... aunque en el vídeo no se ve con la claridad que yo esperaba.


Por último, os pongo las fotos de milanos en vuelo, a las que os tengo más acostumbrados en esta página.









Se respira libertad viéndolos volar. Espero que os hayan gustado :)!

Como conclusión final os diría que si queréis ver milanos en Alcalá, creo que la mejor opción es pasarse por el vertedero justo en esta época del año (que es cuando más hay). Y si vuestro plan favorito dista mucho de pasarse las horas de más calor paseando por un vertedero, no os preocupéis, que yo os seguiré trayendo fotos a La Ventana Salvaje.

domingo, 17 de abril de 2011

Un vertedero vacío

En esta página ya hemos hablado del vertedero de Alcalá de Henares, como una zona óptima (si no fuera por los olores) para la observación de aves. Hasta ahora, cuando he ido, no ha sido difícil encontrar milanos, grullas, grajillas, gaviotas y garcillas bueyeras. Y no hablo de "una" o de "dos", como recuerda la siguiente imagen ya publicada en esta página.


Sin embargo, por causas que escapan a mi conocimiento (migraciones?, cambios en el vertedero?) hoy he ido y estaba vacío. Las omnipresentes gaviotas habían desaparecido, dejando un hueco más que notable en la avifauna que normalmente puebla ese terreno.

Lo que no han faltado han sido milanos.


Grupos de milanos se han hecho ahora las aves predominantes en el vertedero. Vuelan en círculo por encima de la poca basura que aún queda en él y bajan en picado para recoger al vuelo su alimento.











Pero no han sido los únicos que hemos encontrado hoy.


Los cuervos, enormes, negros, de pico prominente, ojos saltones y cola redondeada también hicieron su aparición.




Como siempre, fueron más difíciles de fotografiar debido a su color tan negro y a su número más reducido.

Por último, os dejo con un curioso bichillo que llamó la atención de Altair·Mikoto, el cual me acompañó en esta excursión.



*Nota: Muchísimas gracias a Jedena por la identificación :)!

martes, 19 de abril de 2011

Un par de secuencias

Repasando las fotos de milanos del otro día he encontrado un par de secuencias que creo interesantes para compartir con vosotros.

Al fotografiar aves es muy recomendable "disparar en ráfaga", es decir, que la cámara tome una secuencia de fotografías mientras tengas el botón de disparo apretado. En el caso de mi cámara y las tarjetas de memoria que utilizo, esta opción está limitada a cinco disparos, por lo que la secuencia no puede ser muy larga. Así y todo a veces sirve para apreciar comportamientos interesantes de los animales que no se apreciarían suficientemente bien con una única foto.

Un ejemplo es el de la siguiente secuencia:

Pinchar sobre la imagen para ver a tamaño original

En ella aparece un milano negro (milvus migrans) que lleva algo que ha cogido del vertedero entre sus garras y, a medida que avanza la secuencia, se lo lleva a la boca y se lo come en pleno vuelo.

El segundo ejemplo que deseaba mostraros es el que sigue:


La imagen de arriba muestra lo raro que puede ser el vuelto de este milano real (milvus milvus). El protagonista de la secuencia pasa de un vuelo uniforme de izquierda a derecha a hacer una pirueta casi en el sitio para bajar en picado al vertedero a recoger comida.

Esto es todo por ahora. Más, en la próxima salida ;)!

lunes, 18 de marzo de 2013

Rapaces y bichos a las puertas de la primavera

Ya estamos en la recta final del invierno, justo antes de entrar en la primavera, época en la que la vida vuelve de manera visible a nuestros campos y esta página puede nutrirse de ello. Tras unos días un poco revueltos, hoy hemos tenido un día espléndido en el que hemos podido salir a contemplar a los más "madrugadores" dentro de este "despertar primaveral".

Hoy me ha sorprendido encontrar - bastante cerca de mi casa, además - a un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Nunca antes me había fijado en que hubiera de estos por aquí cerca.


Éste no tenía en tal alta estima como yo a nuestros borrosos amigos de la entrada anterior. De hecho, yo diría que mientras los murciélagos volaban con su azaroso ritmo sobre el río Henares para capturar mosquitos, la rapaz volaba al acecho de los entretenidos quirópteros.

Siguiendo con las rapaces los milanos negros (milvus migrans) siguen estando presentes en la rivera del Henares. Aunque se les puede ver especialmente concentrados en las cercanías del vertedero complutense en los meses de verano, son comunes durante todo el año por las zonas colindantes.


Pero si hay una clase que prolifera en primavera con especial ímpetu, ésta es la clase de los insectos. Hoy se ha presentado ante mi un pentatómido al que no he podido identificar.


Compartía vecindario con unas arañas lobo (Pisaura mirabilis) muy simpáticas bastante creciditas.






Estas señoras ya fueron presentadas anteriormente en esta página. Ya por entonces no supimos identificarlas y hoy por hoy seguimos igual (actualizado)... Pero pese a no conocer sus nombres, podemos disfrutar de su estampa.

Con la primavera, se abre la veda para la captura fotográfica de bichos, así que espero poder traeros nuevas entradas próximamente.

lunes, 30 de mayo de 2011

Fotografiar pájaros en vuelo

Ayer cambié la estética del este blog (espero que os guste el nuevo look) e hice algunas modificaciones la sección El Catálogo. Hoy sigo rompiendo esquemas en La Ventana Salvaje publicando esta entrada, no sobre animales propiamente dichos, sino sobre "el método". Esta será la primera publicación (espero que no la última) de la categoría "Didáctica".

No me considero ningún experto en la materia, sino todo lo contrario: alguien que con mucha ilusión da sus primeros pasos en este campo, esperando aprender algo en cada salida y poderlo aplicar en la siguiente. Sin embargo, ya llevo unas cuantas fotos a mis espaldas y creo que es el momento de pararme a analizar mi trabajo y exponer algunas conclusiones que pueden ser útiles (para mi mismo el primero, pero quizá para alguien más) a la hora de volverse a poner a la labor de registrar el vuelo de las aves que surcan nuestros cielos.

Desde el punto de vista fotográfico, un pájaro volando es un blanco móvil, distante y rápido. Esto tiene una serie de implicaciones a la hora de tomar la fotografía. Al moverse rápidamente tenemos que tener en cuenta el hecho de que es fácil que las fotos salgan movidas, por lo que será primordial disparar a altas velocidades de obturación (1/400 segundos o mayores). Pese a que disparemos a altas velocidades, lo más probable es que el ave nos salga igualmente movida a no ser que hagamos un barrido (es decir, intentemos seguir el movimiento del ave con nuestra cámara). Ésto último causa un difuminado por movimiento del fondo que puede quedar bastante curioso.

Ejemplo de barrido con una garcilla bueyera (Bubulcus ibis) que ya vimos en esta entrada. La apertura del diafragma (no demasiado cerrado, f/8) y el barrido dotan al fondo de un difuminado muy conveniente para una fotografía como esta.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/8.0 y exposición 1/320 segundos.

El siguiente punto a tratar es la lejanía. Al ser blancos lejanos hay que utilizar objetivos con focales largas (hay gente que acopla a las cámaras distintos dispositivos ópticos, como telescopios terrestres, para conseguir un resultado análogo). En la actualidad, yo uso un TAMRON AF 70-300mm F4-5.6 Di LD Macro 1:2, por lo que mi reflexión está basada en este objetivo y sólo será exportable a sistemas ópticos de características similares (recordaros que podéis ver mi equipo fotográfico en esta sección).

Para disparar a animales en libertad no suelo salir de los 300mm de focal, y es que es difícil verlos de cerca y, aunque en raras ocasiones lo estén como para utilizar focales menores, en este tipo de fotografía siempre me parece interesante verlos aún más de cerca. Las focales largas van asociadas generalmente con una menor luminosidad, lo cual nos va a dificultar el disparo.

Un par de gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) que aparecieron en esta entrada. Pese a usar un objetivo de 300mm y haber recortado la foto para quedarme sólo con el detalle que me interesaba, las dos gaviotas se siguen viendo demasiado pequeñas, es decir, hay veces en las que una focal de 300mm se queda corta. Nótese que eso de "recortar la foto para quedarme sólo con un detalle" funciona mejor contra más megapíxeles tenga la cámara que utilices. Conclusión: para este tipo de fotografía es necesario invertir en equipo. En mi caso, un objetivo de 300mm y 10'2 Mpx es, en ocasiones, insuficiente.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/9.0 y exposición 1/250 segundos.

Teniendo en cuenta que nos interesa hacer disparos rápidos, lo primero que podríamos pensar es en abrir al máximo el diafragma. En el caso de mi objetivo, para 300mm, este valor sería f/5.6. Sin embargo, las focales largas también se caracterizan por una disminución en la profundidad de campo ("Depth Of Field" en inglés, que es la diferencia entre la mínima y la máxima distancia desde nuestra cámara en la que podemos considerar que la foto sale "aceptablemente enfocada"). Para este tipo de fotografía no necesitamos profundidades de campo exageradamente grandes (sólo queremos enfocar al pájaro, con unos decímetros de profundidad de campo debería bastarnos), pero el problema es que, como he dicho antes, son objetos móviles lejanos y atinar con el enfoque no es trivial. Para podernos permitir cierto error en el enfoque (es decir, que aunque no disparemos con el enfoque exacto, la profundidad de campo sea lo suficientemente grande como para que las fotos no nos salgan desenfocadas), yo recomendaría disparar a f/7.1, aunque ello signifique que haya que ganar velocidad de disparo de alguna otra manera (por ejemplo, con el ISO, sacrificando la calidad de la imagen). Por supuesto, recomiendo usar el enfoque manual puesto que los pájaros son "pequeños" (al menos, con focales de 300mm para pájaros a la distancia habitual) y se mueven rápido, combinación de sucesos que no suele facilitar la labor del enfoque automático de las cámaras.

Gráfica realizada con un script en MATLAB diseñado por mi mismo. En ella se ve que para una focal de 300mm y una apertura del diafragma f/7.1 tenemos una profundidad de campo de algo menos de 3m al disparar a un ave situado a 30m. Es decir, que si nuestro blanco mide 1m de envergadura alar saldría completamente enfocado, y tendríamos cierto margen por si no enfocamos de manera totalmente precisa.

Como adelantaba en el párrafo anterior, si queremos cerrar un poco el diafragma (f/7.1) y disparar rápido (velocidades de obturación ~ 1/400 segundos) al mismo tiempo, es posible que tengamos que subir el ISO. Yo siempre soy muy reacio a disparar con ISO distinto de 100, el cual puede funcionar bien en días soleados con aves de colores claros. Sin embargo, para aves oscuras es imprescindible subir a ISOs más altas. Yo recomendaría ISO 100 para pájaros claros, como la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) e ISO 200 - quizá incluso 400 - para aves oscuras, como el cuervo común (Corvus corax).

Un cuervo común (Corvus corax) que apareció en esta entrada. Las aves negras son bastante difíciles de fotografiar. Su plumaje a penas refleja la luz y hay que buscarse las mañanas si queremos resolver detalles del animal y no sólo quedarnos en su silueta. Nótese que a penas se distinguen sus patas y sus ojos y que, aún así, el movimiento de sus alas está difuminado, lo que indica que debemos combinar tiempos de exposición menores con, por ejemplo, ISOs más altas. Quizá una buena combinación hubiese sido ISO 400 y exposición 1/600 segundos.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 200, apertura f/7.1 y exposición 1/400 segundos.

Lo bueno de las aves en vuelo es que el cielo contrasta mucho con ellas, por lo que es  más fácil exponer correctamente la fotografía (es decir, determinar los valores de ISO, apertura de diafragma y velocidad de obturación que hacen que la imagen no quede ni demasiado clara ni oscura). Para animales sobre tierra la cosa cambia, puesto que ésta es más oscura que el cielo, y nos obliga a subir el ISO/abrir el diafragma/disminuir la velocidad de obturación con respecto al caso habitual para aves en vuelo.

Un buitre leonado (Gyps fulvus) en pleno vuelo, el cual pudimos ver aquí. En este caso no tiene por fondo el cielo, sino la piedra, lo que hace mucho más difícil el fotografiarlo puesto que ambos se confunden. Cometí el error de no subir el ISO (es un pájaro oscuro y encima sobre un fondo también oscuro) aumentando en su lugar el tiempo de exposición y pagando mi falta con un resultado poco nítido.
Datos de la fotografía: focal 300mm, ISO 100, apertura f/7.1 y exposición 1/200 segundos.

Por último, recomendar el disparo en ráfaga. Al disparar a algo en rápido movimiento es un tanto impredecible cómo va a quedar exactamente la foto y, por si no nos gusta después al ver los resultados, es conveniente tener los instantes anteriores y posteriores. El trípode, elemento clave para cualquier aficionado a la fotografía, en esta ocasión me parece innecesario (también debido a la velocidad de nuestros inquietos "modelos").

Una secuencia que pudimos ver aquí en la que aparece un milano negro (milvus migrans) llevándose algo al pico. Esta imagen sirve para mostrar que la fotografía que tomemos puede cambiar de un instante a otro, por lo que es interesante mantener toda la secuencia y luego elegir la imagen que más nos guste. Otras veces, como sucede en este caso, la secuencia refleja la ejecución de una acción a lo largo del tiempo, por lo que es un motivo más para disparar en ráfaga.
Datos sobre la fotografía: focal 300mm, ISO 200, apertura f/7.1 y exposición 1/400 segundos.

En resumen, los valores medios que creo que son idóneos para este tipo de fotografía son:
  • Velocidad del obturador: Debe ser alta (exposición corta, < 1/400 segundos).
  • Focal: Debe ser larga (> 300mm).
  • Apertura del diafragma: Puede ser grande como para difuminar el fondo, pero no mucho para asegurar el enfoque (~ f/7.1).
  • Enfoque: Debe ser rápido (manual).
  • Modo de disparo: Contínuo (ráfaga).
  • Trípode: No hace falta.

Sólo deciros que, para los aficionados que se estén iniciando en el apasionante mundo de la fotografía (no sólo en la fotografía de naturaleza salvaje), os recomiendo este tutorial sencillo de seguir (en mi opinión) para principiantes.